Los guatemaltecos se pronunciaron este domingo a favor de dejar en manos de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya la delimitación de las fronteras definitivas entre su país y Belice. Con más del 90% de los votos escrutados, un 96% se expresó a favor de saldar el diferendo con sus vecinos, frente al 4% que lo hizo en contra, en un referéndum marcado por una escasísima participación: el abstencionismo rondó el 75% del censo.

“¿Está usted de acuerdo con que cualquier reclamo legal de Guatemala en contra de Belice sobre territorios continentales e insulares y cualesquiera áreas marítimas correspondientes a dichos territorios sea sometido a la CIJ, con sede en la Haya, para su resolución definitiva y que ésta determine las fronteras de los respectivos territorios y áreas de las partes?”. Fue la pregunta que respondieron los ciudadanos.

Ahora, la intervención de la Corte depende de que Belice también responda sí a esta pregunta, algo que todavía no se sabe del cierto ya que las reglas del juego no le van a favor: quien perdería parte de su territorio, así sea mínima, sería Belice.

Guatemala reclama más de 11.000 kilómetros cuadrados de territorio de su vecino, que incluye islas, cayos, islotes y superficie marítima en el Golfo de Honduras. El área en disputa equivale a la mitad del territorio de Belice, país que hasta hace una década se resistía a que la CIJ resolviera la disputa.

Sin embargo, ahora el ministro de Relaciones Exteriores beliceño, Wilfred Elrington, reconoció la necesidad de “completar el proceso de nuestra soberanía e integridad territorial”. La consulta en ambos países se acordó hace una década, después de que fracasaran varios intentos de negociación.

Un conflicto colonial

El origen del conflicto territorial empezó en la época de la colonia, cuando Guatemala estaba se encontraba bajo el dominio del imperio español. Los piratas ingleses que atacaban las embarcaciones españolas se refugiaban en costas de lo que ahora es Belice. Para evitar el asedio, en 1783 y 1786 España entregó a la corona británica dos concesiones para extraer maderas preciosas en ese territorio. Durante la guerra de independencia que terminó en 1821, la colonia británica se extendió a otras zonas hasta abarcar el territorio de lo que hoy es Belice.

En 1859 se firmó un acuerdo que establecía, como pago por la cesión de la tierra, que la Corona Británica construyera un camino entre la capital guatemalteca y el Mar Caribe. La obra nunca se hizo, y por ello en 1946 Guatemala canceló el acuerdo y demandó que la CIJ resolviera la disputa por el territorio, lo que no sucedió.

En 1981 Belice obtuvo su independencia, pero Guatemala la aceptó una década después, sólo reconociendo el derecho de Belice a la autodeterminación y soberanía, y el de los beliceños a elegir su gobierno, pero no reconoció el territorio donde se asienta el país, porque está en disputa.