Son varias las reuniones que anunció el Papa Francisco luego de emitir una carta en la que admitía “falta de información veraz” al momento en que emitió juicios sobre el caso del obispo de Osorno Juan Barros, acusado de encubrimiento y complicidad con Fernando Karadima.

“El día que me traigan una sola prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar. Todo es calumnia”, había dicho el Papa durante su visita a Chile. Esas pruebas no tardaron en llegar.

Es por esto que, así como convocó a los obispos chilenos a una reunión en Roma, también solicitó a las víctimas una reunión en Santa Marta (Vaticano) para el fin de semana del 28 de abril, a pesar de que no había accedido a la misma reunión durante su visita a Chile.

Sobre esto conversó el diario El País con el periodista Juan Carlos Cruz, quien fue víctima de Karadima y que ha denunciado hasta el cansancio la complicidad y encubrimiento de ciertos obispos chilenos. Declaró sentirse “impactado” con el ofrecimiento del Papa.

“Estoy contento porque el informe de Scicluna es lapidario, también monseñor Bertomeu es extraordinario. Le mostraron al Papa la verdad. Esto no es una victoria nuestra, es de tantas víctimas en todo el mundo que no tienen la oportunidad de que los oigan como nosotros. Esto es un gran paso adelante para que a partir de ahora a las víctimas se las crea y se las respete”, dijo Cruz.

Al ser consultado sobre si creía en que la invitación era sincera, agregó: “Yo le creo al Papa, pero quiero conversar con él porque es increíble que el hombre más informado del mundo no esté informado de lo que pasa en su Iglesia. Creo que el cardenal Errazuriz (muy influyente en la iglesia chilena) tiene unas grandes redes de desinformación y maldad, y el nuncio (Ivo Scapolo) también. Son muy maquiavélicos, han logrado hacer mucha maldad y han desinformado al Papa”.

Sobre la materia que tratará en la reunión, Cruz señaló: “Le voy a contar el horror que viví con los abusos y después como lo ocultó la Iglesia chilena. A mí no me lo han contado, yo lo viví, Barros estaba a mi lado cuando Karadima me tocaba, me besaba. Aún no me he podido perdonar a mí mismo por no haber sido capaz de impedir que me abusara”.