La diputada comunista, Camila Vallejo, partició del debutante programa nocturno de Canal 13, “Sigamos de largo”, en donde abordó variados temas sobre acoso, a raíz de la nueva medida del alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, quien este martes estrenó multas para aquellas personas que incurran en acoso callejero en dicha comuna.

Vallejo aseguró que “Una vez más, Jadue está dando el ejemplo”, afirmando que su compañero político materializa el discurso y lo lleva a acciones.

Sin embargo, la parlamentaria descorrió otros temas en torno al debate y contó una experiencia de acoso que, hasta el día de hoy, la persigue y que comenzó a mediados de 2011, cuando Camila ostentaba el cargo de presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh).

“La primera vez fueron cartas que llegaron a mi casa”, afirmó la legisladora, agregando que no le dio importancia ya que era habitual para ella recibir “llamadas telefónicas con amenazas de muerte hacia mí y a mi familia”, dada su mediática exposición como líder del movimiento estudiantil.

Vallejo contó que el autor de las cartas luego comenzó a rondar la casa donde vivía con sus padres. “Me esperaba horas afuera de la casa y afuera del trabajo” e incluso “empezó a militar en la Jota (Juventudes Comunistas) para llegar a mí”.

Pese a esto, esta experiencia -que se prolonga hasta el día de hoy- no la ha hecho tomar otras medidas, ya que “La persona se ve pasiva, no ha sido violenta”, concluyó la diputada.

“Cuando llegué a la FECh como presidenta yo sentía que había llegado por mi mérito, pero después me di cuenta que había sufrido muchas situaciones de acoso y discriminación, de esta idea de que al lado de una mujer siempre hay un hombre pensando por ella”, recordó Camila, asegurando que el tema del acoso callejero y laboral a avanzado gracias a Internet y al “trabajo de movimientos sociales que han logrado plantearlo en la calle y en el Congreso, y porque además es un tema que está pasando en el mundo”.