“Este estudio era absolutamente necesario y urgente. Visibilizar lo que está sucediendo en las escuelas nos permite dimensionar lo naturalizada que está la violencia de género y tomar medidas al respecto. Para Fundación Semilla el antónimo de violencia es convivencia y ésta solo se logra cuando tenemos las herramientas necesarias para entender y comprender nuestro entorno” señaló sobre el estudio Marcelo Trivelli, presidente de Fundación Semilla en el seminario “Violencias de género en la escuela”.

Entre los datos más relevantes del estudio, realizado a estudiantes entre 14 y 17 años de establecimientos públicos, particulares subvencionados y particulares, fue que el 34,4% ha sido discriminado en la escuela producto de estereotipos de género y solo el 7,5% recurrió a un profesor, inspector u orientador. Más aún el 52,2% cree que los mecanismos para resolver este tipo de problemas en los colegios no son efectivos y menos de la mitad de los que acudió a solicitar ayuda quedó conforme con lo que resolvió el colegio.

“El discurso formativo enseña a hombres y mujeres por igual, sin considerar sus particularidades, diferencias y diversidad. Necesita un cambio radical, porque debe superar la estructura binaria para empezar a entender la educación como un proceso de acompañamiento hacia la ciudadanía”, comentó sobre la situación actual del sistema educativo Oscar Aguilera, director del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Universidad de Chile.

El estudio, financiado por el Fondo Nacional de Seguridad Pública de la Subsecretaría de Prevención del Delito, fue presentado por Rhonny Latorre, sociólogo y líder del equipo de investigación de Fundación Semilla, durante el seminario, actividad realizada en la Biblioteca de Santiago y que contó con la participación de una centena de profesionales, estudiantes y organizaciones relacionadas con la temática.

En la actividad Mary Guinn Delaney, asesora regional en educación en salud y VIH OREALC UNESCO Santiago afirmó que “la importancia de este estudio estaba en la visibilización. Lo que no se nombra no existe y si no existe no podemos desnaturalizarlo. Tenemos evidencias del impacto que produce el silencio de los adultos en el desarrollo, muchas veces silencio no porque no les interese, sino por falta de herramientas para abordar las violencias de género”.

Durante el seminario se hizo hincapié en la necesidad de contar con políticas públicas como un factor protector. “Estamos frente a un cambio cultural del que las autoridades deben hacerse cargo. Este tipo de estudios es el primer paso para que existan políticas nacionales y en los establecimientos sobre violencias de género” comentó Mary Guinn. En esta misma línea fue la presentación de Cristóbal Ceballos, ex integrante del colectivo Lemebel, “espero que con este estudio se hagan cosas. Tener un espacio seguro para poder aprender y crear, sin que se nos ponga en tela de juicio por nuestra identidad y expresión de género.”

La investigación, que tuvo una duración de un año, permitió además crear un instrumento de medición para generar un índice de vulnerabilidad en violencias de género en la escuela, el que puede ser replicado en otros establecimientos. El índice recoge variables como experiencias discriminatorias; representaciones socioculturales; violencia sexual e institucional; y educación sexual y de género.

Los resultados están disponibles en la página web de Fundación Semilla