A sus 95 años, la vida no le da tregua a Stan Lee. Sus personajes hoy la rompen en la pantalla grande, generando ganancias para Walt Disney Studios por más de 24 billones de dólares en todo el mundo. Sin embargo, la muerte de quien fuera su esposa por más de 70 años, Joan Lee, la sospecha de fraude a sus ahorros y los rumores sobre un antiguo asociado que habría robado su sangre para venderla a los fanáticos, han generado un incómodo clima de escándalo y tragedia alrededor de su figura.

De acuerdo a la publicación de The Hollywood Reporter, el autor sería víctima de malos tratos por parte de su hija, Joan Celia Lee, de 67 años. El mes pasado, The Daily Beast señaló que la fortuna de Lee, que bordea los US$50.000.000, estaría bajo la amenaza de charlatanes y buitres de Hollywood que forman parte del círculo cercano del escritor. Incluso, un programa de conversación en una radio de Orlando, Miami, llegó a decir que Lee está prácticamente encerrado en su casa por terceros que lo mantendrían como rehén.

El medio The New York Times recientemente visitó su hogar, en Los Angeles, donde notaron que pese a la presencia de un guardia de 1,93 m de alto y los evidentes problemas de salud de Lee, se veía relajado y entusiasta. “Soy el tipo con más suerte del mundo”, indicó. “Nadie podría tener más libertad”. Además, se tomó un tiempo para defender a su hija de las injurias sobre los supuestos maltratos y robos de su parte: “Mi hija ha sido de gran ayuda para mí”.

A pesar de su trabajo, fundamental en lo que hoy es Marvel Studios, Lee podría haber subestimado su propio valor en el mercado. Es el creador más rentable para la compañía, pero no recibe ganancias por las películas que están basadas en sus creaciones. En el año 2005 recibió un pago único de US$10.000.000 para quitar una cláusula de su contrato que lo hacía acreedor del 10% de las utilidades de las adaptaciones a la televisión y el cine de sus personajes. Luego, Disney compró Marvel por US$4.000.000.000.000, pero no se sabe con certeza si Lee recibió algún beneficio económico de esta transacción.

Sobre el estado de sus finanzas, Lee comenta que ha sido descuidado con su dinero: “He tenido uno o dos socios, a quienes dejo llevar las cuentas. Noté, en este último tiempo, que mucho del dinero que hemos hecho ya no está disponible. No sé dónde está ahora, pero algún tipo, con uno o dos cómplices, encontraron la manera de robarlo. Me siento mal y por supuesto que tengo a un abogado tratando de recuperarlo, pero no vale la pena perder la cabeza por dinero, ¿Sabes?”.