La tercera jornada de movilizaciones en contra de la reforma de las pensiones impulsadas por el gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua dejó al menos tres personas muertas en Managua: un policía y dos estudiantes. La protesta, convocada por universitarios, jubilados y vecinos, comenzó la mañana del jueves en las cercanías de la Universidad Nacional Agraria (UNA) y se extendió, durante la tarde, a otros recintos y ciudades vecinas. Los manifestantes se enfrentaron a la policía y a fuerzas de paisano que intentaron neutralizar con gases lacrimógenos y balas de goma la marcha.

La vicepresidenta y esposa de Ortega, Rosario Murillo, había convocado a sus simpatizantes a manifestarse en la capital en una muestra de fuerza, sin embargo, la convocatoria se giró en contra y no logró diezmar el descontento que se ha extendido por el país. Las protestas se mantuvieron en las principales universidades, en una movilización estudiantil que no se veía desde hace décadas en Nicaragua.

Los manifestantes rechazan el aumento de cotización a empleadores y trabajadores y la imposición de una rebaja del 5% a la pensión de jubilados para atención médica, en una reforma decretada por el gobierno de Ortega, por recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Autoridades de la UCA suspendieron este jueves las actividades académicas, luego de que la noche del miércoles manifestantes se refugiaran en sus instalaciones al ser perseguidos por los grupos de choque.

Ante la crisis, Murillo compareció en rueda de prensa y cal calificó como “minúsculos grupos alentadores del odio” y como “mediocres” a los manifestantes, a quien les deseó un “castigo divino”.

El jueves Ortega decidió cortar la transmisión de las dos cadenas independientes del país, así como un canal de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Ante la censura oficial, los nicaragüenses acudieron a las redes sociales para mantenerse informados y convocar las manifestaciones.