“Es nepotismo. Con todas sus letras”.

Así califica el periodista Daniel Matamala en una columna enviada a La Tercera la decisión del Presidente Sebastián Piñera de designar a su hermano Pablo Piñera como embajador en Argentina.

“Nuestra República es un poco menos pública que antes. Lo que ha ocurrido es cesarismo presidencial”, apunta el conductor de CNN Chile quien criticó al oficialismo pero también a emblemáticos de la Concertación como Insulza y Foxley por defender que “tiene méritos suficientes”.

Para Matamala, eso es no entender el punto. “¿Acaso cientos de chilenos -diplomáticos de carrera, exparlamentarios y exministros, personas destacadas en el mundo de la academia y la cultura- no tienen tanto o más mérito que el Primer Hermano para ser considerados?”, cuestiona.

Según el periodista, Piñera “rompe el contrato social implícito en una república. En él, le concedemos a un Presidente poder discrecional para ciertas designaciones, en el entendido que no lo usará arbitrariamente para beneficio propio o de su familia”.

“El Presidente erosiona la base de legitimidad sobre la que se erige su poder. Y cuando el poder se vuelve arbitrario, surge la pregunta de si hay que limitarlo por ley”, zanja.

Además, para el profesional, la decisión es un tremendo autogol: “Sólo erosiona su base de respaldo; da municiones a sus rivales, abiertos (Guillier) o larvados (José Antonio Kast); y pone en incómodo trance a sus aliados, obligados a criticarlo, a guardar incómodo silencio o a ejecutar contorsiones gimnásticas para defender lo indefendible”.

“La frontera entre el Estado y el bien personal, básica en una república, es algo que Piñera sigue sin comprender, o sin importarle”, sostiene Matamala, recordando que en la primera administración, los conflictos de interés fueron una constante para el Mandatario.