Conocido es el conflicto que sostienen Jorge Sharp, alcalde de Valparaíso, con el empresario Nicolás Ibáñez, quien insiste con el proyecto inmobiliairo Parque Pümpin, que no cuenta con los permisos correspondientes, razón por la que interpuso una querella contra el edil.

La disputa ha reflejado también dos visiones de entender la ciudad porteña, como lo ha recalcado el alcalde, opositor a las grandes edificaciones que no integran a la comunidad.

En entrevista con el Diario Financiero, Sharp se refirió a su modelo de ciudad y cómo sería el perfil de los inversionistas. El único que requisito que plantea el alcalde es más simple de lo que se cree: “Es fundamental que el inversionista cumpla con lo que en cualquier ciudad del mundo debe cumplir, la ley, es decir, las normas nacionales y locales en materia de construcción y urbanismo”.

“No queremos que el inversionista renuncie a la ganancia, pero sí que esté dispuesto a tener una mirada distinta de cómo se interviene determinados territorios. El inversionista debe entender que realizar un proyecto hoy es mucho más complejo, Valparaíso y Chile en general cambio y las comunidades están empoderadas y buscan ser consideradas”, agregó Jorge Sharp.

Sobre el conflicto que mantiene con Nicolás Ibáñez, el edil de Valparaíso aseguró que ese es precisamente “el perfil de inversionista que a ninguna ciudad de Chile le gustaría tener (…) es muy difícil con inversionistas cuando frente a determinadas acciones que uno ha realizado, la reacción es a través de querellas criminales, donde la posibilidad de diálogo es sumamente compleja”.

Sobre la cifra de mil millones de dólares paralizados en proyectos detenidos por conflictos con el municipio, Sharp llamó a “construir un nuevo pacto social en el territorio“, donde “el inversionista no puede construir a pesar de la comunidad, y la comunidad requiere también del aporte del actor privado”.

Además, mencionó que actividades como el turismo y los cruceros pueden seguir creciendo. “Valparaíso se encuentra en una transición, actualizando democráticamente sus reglas de los años ’80, y no sirven para el Valparaíso del siglo 21. Yo invitaría a los empresarios a tener menos prejuicios”, finalizó el alcalde.