El sacerdote, abogado y académico de Derecho Canónico UC Francisco Astaburuaga es el invitado del nuevo capítulo de #NoSomosNada, donde conversó con Jaime Coloma acerca del escándalo de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica, que está más vigente que nunca luego de la visita del enviado especial del Vaticano, Charles Scicluna, y de que el papa Francisco publicara una carta en la que reconoce la situación y admite sentir “dolor y vergüenza”.

Astaburuaga conoce de cerca el asunto, ya que durante sus años de seminario conoció el caso de Juan Carlos Cruz –una de las víctimas de Fernando Karadima–, quien estaba un curso más abajo, y enterado de la situación, cuenta que “dialogué con algunas personas de El Bosque representándoles la actitud que habían tenido con él”.

Luego de que estallara la crisis de Boston, en 2001, cuenta que volvió a comunicarse con Cruz y le manifestó que lo iba a apoyar en su proceso. “Es cierto que hubo encubrimiento”, relata, y agrega que dentro del proceso que debiera seguir, cree que “de todas maneras algunos obispos deben dejar su diócesis”.

Del mismo modo, reconoció que al interior de la Iglesia “hay una crisis profunda y grave en cuanto hay decisiones que no se tomaron a tiempo”, como por ejemplo que “teniendo claridad de estos antecedentes, se debió haber procedido a las investigaciones correspondientes, ya que ante este tipo de hechos, uno no puede esperar tiempo para proceder porque el daño a las personas es muy graves”.

En la conversación, el sacerdote relató la importancia de las dinámicas entorno a estas problemáticas y explica que “la antesala del abuso sexual es el abuso de poder, y el abuso de conciencia”, por eso, las víctimas de Karadima sufrieron de manipulación de su voluntad, restricción de su libertad, incapacidad para decidir por ellos mismos y debían seguir sus criterios incluso sobre “cómo cortarse el pelo”.

“Después que tú destruyes a la persona en esa área viene el abuso sexual. Entonces yo invito a aquellos que no comprenden el tema o se les hace difícil, deben comprender la gravedad del abuso de conciencia. Hay que tener clara que esa es la dinámica del abusador”, agrega.