El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, quiere prohibir el sexo oral en su país porque, según dice, “la boca es para comer, no para el sexo”.

Museveni, de 73 años, culpa a los extranjeros de promover la práctica de sexo oral entre la población ugandesa: “Dejadme que aproveche esta oportunidad para advertir públicamente a nuestra gente sobre las prácticas equivocadas promovidas por algunos forasteros”, declaró la semana pasada en una comparecencia ante los medios de comunicación. “Una de esas prácticas es lo que llaman sexo oral. La boca es para comer, no para el sexo. Conocemos donde se hace el sexo”, incidió.

En 2014, Museveni firmó una ley que criminaliza la homosexualidad, con castigos de hasta cadena perpetua. Aunque el Tribunal Constitucional del país invalidó la norma, los homosexuales siguen siendo perseguidos en Uganda. Ya entonces el presidente ugandés criticó públicamente el sexo oral: “Si pones la boca ahí, te pueden entrar gusanos en el estómago porque es la dirección incorrecta”, dijo.

Al principio de su mandato, que inició en 1986, aumentó de manera alarmante la tasa de personas infectadas con el VIH. Sin embargo, gracias a una campaña masiva logró disminuir significativamente esas tasas. La campaña se conoce por el nombre de sus siglas en inglés, ABC (Abstinence, Be faithful, use a Condom), es decir, “Abstinencia, ser fiel y usar preservativo”.

Pese a estar implicado en las rebeliones que derrocaron al dictador Idi Amin y a su sucesor, Milton Obote, Museveni, ex-guerrillero que llegó al poder hace más de 30 años, ejerce un régimen autoritario, pero a diferencia de ellos, Museveni logrado estabilizar el país, en general, excepto en la región del norte de Uganda, donde los conflictos armados de tipo interétnico y tribales siguen bien vivos.