A propósito del explosivo aumento en los casos de contagio de VIH/Sida en el país, una joven decidió compartir un relato que evidencia las dificultades en el acceso a un examen a tiempo, que permita evitar la propagación. 

A través de una publicación en Facebook, la joven entregó detalles de la “travesía” que protagonizaron junto a su amigo. Primero, llamando a Salud Responde, número al que consultó dónde podía realizarse un examen de forma gratuita y sin orden médica.

“Tras consultarme mi nombre, mi Rut y el lugar desde el cual llamaba (confidencialidad a las pailas), me derivaron con una doctora que me indicó tres direcciones (de CESFAM), y me dijo que podía, sin necesidad de estar inscrita en ellos, tomarme la muestra de sangre de forma rápida para su análisis”, señaló.

Susana se dirigió al CESFAM más cercano y la respuesta que fue no era posible tomarse el examen porque debía estar inscrita antes en el establecimiento asistencial. Luego se le sugirió ir a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, donde le tomarían el test sin la necesidad de estar inscrita ni de pagar por él.

“Antes de salir del lugar, pedí a la chica que hiciera saber eso a la plataforma de Salud Responde, porque la información claramente era contradictoria. Me dijo que lo haría y también lo hice por mi parte: Llamé nuevamente a Salud Responde e indiqué (posterior a nuevamente dar mi nombre, mi Rut y el lugar de donde llamaba) que, ante lo que es una emergencia sanitaria en el país, se hace perentorio un protocolo coherente de acción e información, y (esto es percepción mía), aunque la persona del teléfono me dijo que acogería mi solicitud y que reconocía la importancia del asunto, no escuché otra cosa que sus risas tras el auricular”, detalló.

La joven decidió dirigirse a la Universidad de Chile, con dificultades para llegar al espacio donde correspondía hacer el examen por falta de señaléticas. Al llegar al mesón principal, la persona a cargo les respondió que sin la orden médica y sin ser estudiantes de la facultad era “prácticamente imposible” que consiguieran el examen, pero les indicó otra zona donde consultar.

“La zona 5e, que era donde se tomaba el examen, estaba absolutamente vacía de gente. Cuando preguntamos por el examen, nos dijeron que no había cupos para este mes, que estaban completamente copados, y nos dieron tres teléfonos de contacto a los que deberíamos llamar los primeros días de mayo, para ver si encontramos hora. Aprovechamos de preguntar si ese era el único lugar donde se hacían los exámenes gratuitos sin orden médica ni necesidad de registro, y nos dijeron que sí, que por ahora no hay más lugares”, escribió.

A través de su experiencia, la joven quiso dejar constancia de lo vivido y anunció que llamará en mayo para agendar una hora “y ver si la burocracia continúa desde esa llamada en adelante”.

Por último, tras el aumento de más del 96% en los casos de VIH/SIDA, Susana recalcó que “esta cantidad de burocracia, mala entrega de información y falta de interés en que la cosa marche de verdad, lamentablemente puede decantar en una desmotivación y retraso peligroso en el diagnóstico, y por tanto, en la entrega oportuna de tratamiento y en la prevención de la propagación del virus”.

Lee su testimonio completo a continuación: