En Chile, la edición independiente está viviendo su momento. El auge de las publicaciones que no salen a través de los grandes sellos editoriales de Iberoamérica es una muestra del interés, tanto de los lectores como de los trabajadores de las cultura, que ha aumentado en los últimos años. El estudio de la Asociación de Editores Independientes refleja esta tendencia, pero también muestra números preocupantes respecto del acceso al libro, variaciones entre precios y dominio del mercado por las editoriales transnacionales.

El 2014, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes publicó el estudio titulado “Mapeo de las Industrias Creativas en Chile”, con los objetivos de caracterizar y dimensionar las industrias creativas en el país, entre ellas el sector editorial. El texto “Circulación y Difusión del Libro Chileno” es una profundización en este último aspecto, con especial énfasis en las problemáticas que hoy en día enfrenta la creación, publicación, comercialización y difusión de un libro: el pequeño mercado lector, el cual limita la producción de grandes tirajes de los libros; el dominio del libro importado en la comercialización de libros en el país; el elevado impuesto al valor agregado (IVA) que a diferencia de la mayoría de los países del mundo no considera un trato diferenciado para el libro, lo que expresa entre otros el dominio de una lógica en que el libro es tratado como un objeto económico y mercantilista como cualquier otro bien de consumo, dejando en segundo plano el valor cultural y simbólico que este aporta a una sociedad.

Este estudio se enfoca en cuatro aspectos esenciales de la industria creativa editorial en Chile: ecosistema del libro mediante actores claves; el estudio del precio del libro en el país; el conocimiento de los puntos de acceso al libro; presencia de libros en los medios. Los resultados son preocupantes: desde todos los organismos e instituciones entrevistadas coinciden con la visión acerca del acceso al libro que existe actualmente en Chile, el cual al menos desde el punto de vista privado se reconoce como dispar y excesivamente segregado, es decir, la cantidad de librerías actualmente no son suficientes para entregar una oferta suficiente. Los indicadores en Chile, en cuanto a librerías según población están muy por debajo de los estándares mundiales, e incluso, latinoamericanos, como es el caso de Buenos Aires o Ciudad de México.

Fin al IVA a los libros

En cuanto al precio del libro en Chile, en términos generales existe consenso en que rebajar el Impuesto al Valor Agregado al libro no sería en sí mismo un impulsor directo sobre una mayor compra, esto dado que se ha comprobado empíricamente que dando descuentos de un 20% dentro de las librerías la venta de los libros no aumenta de manera acelerada y directa, sino que un cambio significativo se observa a partir de un 40% o 50% en adelante. Por tanto, se reconoce que el fomento lector no viene de la mano de disminuir en sí mismo el precio, sino más bien debe estar asociado a otro tipo de prácticas y políticas gubernamentales, de acuerdo al estudio.

Si bien se cree que eliminar el impuesto a la venta de libros es un elemento importante desde el punto de vista de políticas públicas, dado el valor cultural que tiene un libro como objeto, y que no debiese ser tratado bajo las mismas condiciones que un producto de transacción tradicional, no está comprobado que los usuarios de una librería comprarían más cantidad de libros. Una consecuencia muy probable de la erradicación del impuesto al libro sería que el mercado se autorregule de manera automática y que, al poco tiempo, los precios suban nuevamente dado el efecto de costo que tiene esta situación para las editoriales que a su vez sí deben pagar IVA a sus respectivos proveedores, además de que la predisposición de pago de los consumidores ya considera dicho factor.

Libreros y bibliotecas, agentes de cambio

Otro factor relevante es considerar la formación librera como tal, una manera de mejorar el acceso al libro, desde el punto de vista pagado, tiene que ver con mejorar las condiciones de compra para el usuario, es decir comprender el rol librero, y que este se convierta en un agente activo dentro de la venta del libro, como un buen conocedor y por ende recomendador de libros, que tenga conocimiento sobre la literatura que comercializa la librería y haga del proceso de compra más fácil y amigable. Recuperar el oficio librero, y dejar atrás el concepto de pasador de libros.

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Diferente es la situación que enfrentan las bibliotecas, entendidas como puntos de acceso gratuito a los libros, y es que en el caso de estas instituciones la cobertura es nacional gracias a los convenios que sostiene la DIBAM con los municipios, por lo que hoy en día logran dar cobertura y entregar una oferta estandarizada en cada comuna a nivel nacional, salvo tres de ellas que actualmente no cuentan con convenio.