“Si no lo cuentas, no cuenta”, dice Elena Águila Zúñiga en el prólogo de la reciente publicación de “La Red”, como es conocida coloquialmente la articulación de diversos colectivos, organizaciones no gubernamentales, organizaciones sociales y mujeres de todo Chile. Este esfuerzo mutual, que contó con el apoyo de la fundación alemana Heinrich Böll, reúne seis conversaciones, cinco artículos y cinco columnas escritas por integrantes y colaboradoras de la red. En ellas, las autoras reflexionan sobre el lugar de las mujeres en la historia y la historiografía a partir de diversas áreas y experiencias, logrando integrar interdisciplinariamente el problema de la historia oficial y la omisión que ésta hace del sujeto mujer.

Los temas que aborda el libro tienen que ver con reflexiones sobre los referentes, individuales y colectivos, del feminismo chileno, junto con un recorrido histórico del movimiento de mujeres chilenas, asumiendo que la emancipación es un desafío aún inconcluso. También hay un repaso sobre el rol de la cultura en la educación afectiva de las mujeres, reforzando las brechas de género, además de detenerse en la necesidad de oponerse a “la cultura dominante [que] exacerba la competencia entre mujeres, por tanto las experiencias de solidaridad y sororidad entre ellas no se constituyen en referentes contraculturales para la convivencia social”, citando un registro de conversaciones realizadas durante 2016 y 2017 en el Grupo Historia de La Red.

Otro eje del texto es la importancia de la educación no sexista. Así, Fernanda Rojas Müller relata la invisibilización de las mujeres en un manual escolar de historia, artículo en el que mezcla sus propias experiencias como estudiante secundaria y analiza en detalle el tratamiento de los movimientos feministas de los últimos años en un libro licitado por el Estado en el 2012 para 3° Medio. Su diagnóstico es tajante: “A las y los estudiantes se les está enseñando que las mujeres no hemos sido parte activa de la historia y los intentos por mejorar esta situación no son suficientes. Todavía, a pesar de dedicarles cuatro páginas de aproximadamente 300, se las marginaliza de las responsabilidades que tuvieron en la conquista de sus derechos durante el siglo XX, con lo que se contribuye a mantener una cultura patriarcal y desigual”. Valentina Errázuriz-Besa, en el artículo que le sigue, pone énfasis en los guiones de género que son perpetuados por los programas escolares chilenos de historia, donde emerge la mujer sólo en roles asociados a la maternidad y la familia, además de tener escaso margen de acción al estar cercada por la monogamia y la heterosexualidad en una historia que ella sindica como una “fábula moral”.

Sin embargo, la tercera y última parte del libro, titulada “Nuestro lugar en la historia” habla sobre las semillas y las cosechas del movimiento feminista, de acuerdo a lo expuesto por Daniela Lillo Muñoz en su texto donde habla sobre las esperanzas que el feminismo chileno tiene en sus mujeres y el futuro, a pesar del panorama narrado en las páginas anteriores. De este modo, señala que “las cosechas del hoy son diversas. Se encarnan en agrupaciones, colectivos, movimientos y corporaciones, pero también en murmullos del día a día, conversaciones entre amigas, funas espontáneas ante injusticias: en lo cotidiano. Como decía Julieta Kirkwood, ‘todo lugar, casa, organización o grupo de mujeres, aunque no se lo haya expresado o manifestado previamente, es en sí, casi objetivamente, un espacio político de las mujeres'”.

El llamado es a intervenir todos los espacios, desde las comunidades educativas, la prensa y los puntos de encuentro más informales. “Es necesario afirmar nuestra condición de sujetos políticas e históricas; reconocernos en los aspectos que nos unen y vivienciar la sororidad. Revisar las formas en que nos relacionamos en nuestras organizaciones y hacernos conscientes de nuestras propias prácticas de descalificación y/o invisibilización de la otra. (…) Asumamos la importancia de lo que hicieron y lo que hacemos; es el legado de rebeldía para las mujeres del mañana“.