Wilfrid Fidele (35) es viudo de Joane Florvil, mujer haitiana que se convirtió -lamentablemente- en uno de los símbolos de la discriminación y racismo en Chile.  

Este viernes, en entrevista con revista Qué Pasa, habló sobre las dificultades que se enfrenta tras la muerte de su pareja, que falleció por una falla renal aún no determinada y que fue acusada de abandonar a su hija, la cual fue enviada al Sename.

Tras varios meses de lucha, Fidele pudo sacar a su hija del centro infantil y asumir el rol de padre y madre. “Lo más duro fue no poder trabajar durante un tiempo. Hasta febrero pasado tenía miedo porque me habían dicho que si yo dejaba a la niña con alguien me la podían quitar. Entremedio tuve que aprender de todo y no tuve tiempo de prepararme tampoco”, relata.

Wilfrid también cuenta que desde el Sename le dijeron que su hija sufría de apnea –suspensión transitoria de la respiración-, sin embargo tras llevársela, la niña no presentó nunca más un cuadro así. “Una vez que llegó aquí no hubo ninguna vez que le pasara. Aun así me despierto a cada rato para mirarla. Es algo inexplicable. Puedo decir que soy todo para ella, y ella también es todo para mí”.

Consultado si se arrepiente de haber venido a Chile, Fidele lo tiene claro: “Muchísimo. Pero porque Chile me enseñó todas las cosas malas que nunca viví en mi país. Aquí vivo en una pieza encerrado. Chile me enseñó la miseria”.

Actualmente está enfrentado a la familia de Florvil debido a que ellos quieren que el Estado de Chile pague la repatriación y que Wilfrid firme un poder para que ellos pudieran hacerse cargo de todo. Sin embargo, el viudo está hace siete meses en un gallito con el Servicio Médico Legal, debido a que la investigación sobre las causas de su muerte aún está inconclusa.

“Yo quisiera que ella descanse, si fuera por mí que descanse donde sea. Pero ellos han dicho que mientras el Estado de Chile no pague por lo que pasó, el cuerpo quedará ahí. Y es lo que pasó”, dice y concluye que “lo que pasó nunca va a salir de mi cabeza. Nunca”.