El fiscal Eric Schneiderman, que desde Nueva York impulsó la batalla legal contra el grupo Weinstein y se implicó a fondo con el movimiento #MeToo, renunció a su cargo -que ocupó durante siete años- tras ser acusado de maltrato por parte de cuatro mujeres con las que mantuvo una relación.

La revista The New Yorker reveló en un artículo en el que recoge los testimonios de las cuatro denunciantes, quienes coinciden al afirmar que el fiscal les “golpeó repetidamente, muchas veces después de beber, frecuentemente en la cama y nunca con su consentimiento”. El fiscal, del ala demócrata, calificó la acusaciones de “serias” aunque las negó “rotudamente”. En su renuncia explicó que “aunque no están relacionadas con mi conducta profesional o las operaciones del cargo”, estas acusaciones “me impedirán liderar la oficina de una manera efectiva en este momento crítico”.

Dos de las cuatro mujeres que acusan de maltrato físico a Eric Schneiderman se identifican en el artículo: se trata de Tanya Selvaratnam y Michelle Barish, que califican el abuso de “asalto” aunque nunca lo denunciaron a la policía. Sí aseguran que llegó a asfixiarlas y que tuvieron que recibir atención médica por los golpes que recibieron en la cara. Las otras dos víctimas optaron no quisieron revelar su identidad por miedo a las represalias. Todas describen episodios violentos.

Selvaratnam asegura que Schneiderman les amenazó tras los abusos, diciéndoles que podían perseguirlas y pinchar sus teléfonos. Incluso dijo que las mataría si rompían la relación sentimental con él.  “En la privacidad de relaciones íntimas, he practicado actividades sexuales de fantasía [role-playing]. No he agredido a nadie. Nunca ha practicado sexo no consentido, una línea que no cruzaría”, publicó el ya ex fiscal en su cuenta de Twitter.

Las cuatro mujeres explicaron que dieron el paso de sacar a la luz sus experiencias porque “su discurso” público choca con los abusos que comete “en privado”. De hecho, tras la revelación del caso Weinstein, Schneiderman participó en la gran movilización organizada en defensa de los derechos de la mujer en Nueva York.

El gobernador Andrew Cuomo, sin embargo, exigió una “investigación inmediata” y le pidió incluso que dimitiera. “Nadie debe estar por encima de la ley”, afirma el también demócrata, que antes ocupó el mismo cargo. Por el “patrón de hechos” descritos, añadió, “no creo que sea posible para Eric Schneiderman continuar sirviendo como fiscal general”.

Schneiderman ha sido uno de los fiscales más combativos contra las políticas del presidente Donald Trump, del que llegó a decir que es la mayor amenaza para los neoyorquinos.