Las cosas no salieron como el ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg (RN), esperaba cuando, durante la mañana del pasado 1 de mayo, decidió subirse a un vagón de la Línea 5 del Metro para saludar a los trabajadores en su día, ya que en la ocasión recibió cuestionamientos de una usuaria quien le encaró una serie de problemáticas que siguen vigentes en el país.

“Más que aplaudirlo, hay que subir el sueldo ministro. Estamos entre los 10 países con más mala distribución del ingreso, y eso no lo podemos olvidar”, le señaló ella desde su lugar en el vagón, y además le recordó que “las isapres cada día ganan mas dinero, y la salud paupérrima, los hospitales están llenas de camillas y doctores que no están atendiendo. Por favor, ya basta. Se suben a un metro y no solucionan los problemas que tenemos en Chile”.

Se trataba de Sandra Yáñez, de 37 años, quien en conversación con El Desconcierto descartó los dichos posteriores del ministro de que se había tratado de algo planificado –”o todas esas cosas de que había sido algo malintencionado que se dijeron en redes sociales”– y aseguró que ese día se dirigía al Cajón del Maipo para pasar el feriado.

Sí confirmó que fue candidata a concejala en Colina en 2016 y que es militante del Partido Socialista, aunque aclara que es “militante de base”, y explicó que su intervención en el Metro se debió a “la distancia que hay entre las autoridades y la gente“. “Los políticos aparecen de la nada en los espacios públicos y esperan que uno ignore lo que pasa. Y ellos no saben, porque bajan desde sus barrios hasta sus oficinas y después de vuelta, entonces si uno los tiene al frente lo mínimo que puede hacer es decirles”, afirmó.

Ahora estudia Trabajo Social, pero Sandra se desempeñó como temporera en Colina durante más de diez años, y varios de ellos además fue dirigenta del gremio, por lo que dice que puede afirmar con propiedad que los partidos políticos de hoy –incluido en el que milita– y la política en general son elitistas y que es necesario acortar la brecha. Además asegura que no es primera vez que se dirige a una autoridad, y que unos años atrás también lo hizo con Michelle Bachelet cuando estaba en plena campaña presidencial en 2013, y que en esa ocasión, a pesar de la incomodidad de su mismo partido, le recordó los pendientes en salud y educación.

Por otra parte, lamenta que “el ministro haya intentado desacreditar lo que yo le dije difundiendo mi militancia” en vez de recibirlo de como una crítica constructiva “porque yo lo dije todo en un tono respetuoso”, e incluso asegura que tras el incidente ha recibido una serie de insultos y ataques en sus redes sociales que ella atribuye a los partidarios del gobierno.

“Yo creo que son bots, porque me llegan los mensajes pero yo no les puedo devolver de vuelta, entonces es peor todavía. Me llama la atención que inviertan tanto tiempo en esto, si yo di mi opinión como cualquier ciudadana que quiere dirigirse de forma educada“.