El domingo 6 de mayo se estrenó un nuevo capítulo de “Luis Miguel, la serie”, la producción de Netflix que retrata la biografía de quien es considerado uno de los artistas más importantes de Hispanoamérica. La obra, donde el mismísimo Luis Miguel es productor ejecutivo, ha sido altamente comentada dado que sugiere elementos inéditos en la historia del llamado Sol de América.

Justamente en el tercer episodio de la serie se abordó uno de los temas más polémicos en la carrera del artistas: los vínculos de su familia con Arturo Durazo Moreno, jefe del Departamento de Policía y Tránsito de la Ciudad de México durante el gobierno de José López Portillo. Durazo es uno de los personajes más oscuros de la política mexicana de los ’80 dado su historial de corrupción, tráfico de drogas, asesinatos y trata de mujeres.

La leyenda es conocida entre los fans más acérrimos de Luis Miguel, pues ha sido mencionada en varios artículos periodísticos, y dice lo siguiente: Luis Rey, padre del cantante, conoce por intermedio del actor Andrés García a Durazo. Durante el encuentro, el padre del joven artista -de entonces 11 años- logró que su hijo cante en la boda de Paulina López Portillo, hija del mandatario, instancia donde fue visto por el director de EMI Capitol, David Stockling.

La razón por la que el general habría aceptado a hacer el nexo habría sido favores sexuales para Durazo de Marcela Basteri, esposa de Luis Rey y madre del cantante. Leyenda que, según lo visto en el último capítulo de la serie, podría ser cierta.

El general Arturo Durazo Moreno

Lo que mostró el 3×01 (alerta de spoilers)

En una escena ambientada en 1981, la ficción muestra a Luis Rey (Óscar Jaenada) pedirle al actor Andrés García (León Peraza) que le presente a Durazo (Mario Zaragoza), en su afán de que Luis Miguel (Izán Llunas) cante en la boda de Paulina, la hija del presidente.

Durante el encuentro, en medio de una fiesta, el general muestra interés por Marcela Basteri (Anna Favella), la madre de Luis Miguel, por lo que su esposo la presiona para que lo seduzca como un “sacrificio” para impulsar el éxito de la carrera de su hijo. Ella se niega, pero, a sus espaldas, ambos hombres llegan a un acuerdo.

El día del matrimonio, Marcela llega con un lujoso vestido que supuestamente le había regalado su esposo. Pero en la mesa de invitados, y justo antes de que “Micky” subiera al escenario, la mujer descubre que el vestido se lo había regalado Durazo mientras la toquetaba de manera lasciva. Esto ocasionó que Basteri recriminara a su esposo por tratarla de “puta” y se alejara del lugar, no sin antes abrazar a su hijo.

Este hecho, sumado a los constantes abusos y la violencia de género que ejercía Luis Rey sobre Marcela, estarían relacionados con la misteriosa desaparición de la madre de Luis Miguel. De hecho, cercanos han señalado que la madre del cantante falleció durante un tiroteo en una fiesta en Chihuaha, organizada por narcotraficantes y apoyada por el ex jefe de policía.

El “Negro” Durazo, un personaje turbio

Amigo desde la infancia del presidente José López Portillo, ganó notoriedad en los ’80 cuando se revelaron sus millonarios ingresos y propiedades. En la época que ejerció como director de la policía del DF mexicano, el general adquirió terrenos en la playa La Ropa para construir una mansión conocida como El Partenón, la cual repletó de piscinas, caballerizas, canchas deportivas y espacios poblados por animales exóticos, además de una réplica de la discoteca Studio 54, de Nueva York.

De acuerdo al medio “Semana”, estos provenían del “contrabando, el tráfico de drogas y de armas, la trata de blancas, la comisión sobre las compras de implementos para la Policía, y la cuota quincenal y ‘voluntaria’ que le pagaba cada uno de los oficiales y agentes de la institución para mantenerse en su cargo. Todo eso lo redondeaba el ‘Negro’ con la nómina completa de tres mil agentes imaginarios de la Policía, que solo existían en el papel y para que el jefe cobrara los salarios en su nombre“.

El libro “Lo negro del Negro Durazo” (1983), escrito por su ex jefe de guardaespaldas José González González, reveló más actos oscuros: asesinatos y torturas cometidos por él a encargo de Durazo y López Portillo.

En 1982, huyó de México cuando el nuevo presidente, Miguel de la Madrid, empezó investigaciones de corrupción policial. Dos años después, Durazo fue detenido en Puerto Rico acusado de evasión fiscal por agentes del FBI. Fue extraditado a su país y recluido en 1986 para ser liberado 8 años después debido a su delicado estado de salud. Falleció en agosto del 2000, por un paro cardiaco ocasionado por un cáncer de colon terminal.