A propósito de las tomas feministas que sacudieron las universidades de todo el país durante los últimos días, la periodista y cineasta chilena Carmen Luz Parot reveló este jueves a través de su cuenta de Facebook unas acusaciones contra el ex senador y padre de la actual Constitución Jaime Guzmán, asesinado en abril de 1991 fuera del Campus Oriente de la Universidad Católica, donde daba clase y donde también ocurrieron los hechos narrados por Luz.

Según explicó la periodista, la historia transcurrió a mediados de los 80, cuando estudiaba en el Campus Oriente de la PUC varios ramos de derechos de primer año. La mujer explica como el primer día de clase, acompañado por el actual ministro de Interior y entonces su “eterno” ayudante, Andrés Chadwick, recomendó a las mujeres presentes a su clase “salir y tomar con otro profesor porque lo que él enseña es muy difícil para el débil cerebro femenino porque es sabido, no usamos bien la lógica”, afirmó en su post la cineasta. Además, cuenta que Guzmán insistió diciendo que “probablemente reprobemos porque él generalmente reprueba mujeres y que, en fin, nuestra cabeza no está en los grandes temas”, recordó.

“Cinco mujeres salen de la sala. La otra mitad nos quedamos sentadas desafiantes mientras él nos dice burlón algo como: ‘Bueno, si así lo quieren a lo más, pasarán con un cuatro'”, continuó Carmen Luz en su publicación.

La comunicadora criticó que el resto del curso hiciera “como si nada, como si oyera llover” y que “a nadie le pareció un insulto, un escándalo”. Y agregó: “Entre los alumnos, una mayoría gremialista que se convertiría en UDI como Chadwick, se contaban connotados futuros funcionarios de la Concertación, ‘luchadores sociales’ por la democracia”.

Carmen Luz cierra su texto con una reflexión en la que simpatiza con las protestas feministas en educación: “La violencia y el maltrato contra la mujer está tan arraigado en el lenguaje y en el actuar de las universidades chilenas que ni siquiera lo ven. Toda mi solidaridad a la lucha que están dando los alumnos por cambiar el discurso, el actuar y las estructuras machistas antidiluvianas que aun reinan. Mucha fuerza”, concluyó.