Corte de Apelaciones de Santiago ordenó reabrir la investigación por la muerte a inicios de la dictadura de Augusto Pinochet, en 1974, de José Tohá, ex ministro de Interior y Defensa de Salvador Allende, atribuida entonces en la versión oficial a un suicidio.

La indagatoria, cerrada a fines del año pasado, fue reabierta al estimar que aún restan diligencias que “aparecen como pertinentes y sustanciales”.

La justicia logró determinar que Tohá fue asesinado y no se suicidó, como afirmó el relato de la dictadura de Pinochet (1973-1990), sin embargo las nuevas diligencias serán clave para determinar la forma en que murió. De hecho, dos informes forenses, uno elaborado por el Servicio Médico Legal y el otro por la Universidad de Chile, lograron determinar que el deceso de Tohá “es atribuible a terceros”.

Las investigaciones para esclarecer la muerte del ex ministro de Interior que se llevaron a cabo durante 30 años incluyeron la exhumación de su cuerpo en diciembre de 2010, en un momento en el que también se buscaban respuestas sobre la muerte de varias personalidades durante la dictadura, como el premio Nobel de Literatura Pablo Neruda o el expresidente Eduardo Frei.

Tohá fue detenido el 11 de septiembre de 1973 -el día del golpe militar- en el palacio de La Moneda y trasladado a la Escuela Militar, antes de ser enviado a isla Dawson, en la zona más austral de Chile, donde la dictadura instaló un centro de detención de prisioneros políticos inspirado en los campos nazis. Debido a las torturas sufridas, fue internado en el Hospital Militar de Santiago, donde murió en marzo de 1974.

En septiembre de 2017, la Corte Suprema confirmó la condena a dos ex oficiales de las Fuerzas Aéreas, Ramón Cáceres Jorquera y Sergio Contreras Mejías, por su responsabilidad en el delito de aplicación torturas reiteradas en contra de Tohá.