“El piropo” se ha transformado en una de las prácticas más cotidianas que las mujeres buscan erradicar, porque forman parte del acoso callejero que día a día sufren.

En un clima donde las movilizaciones y tomas feministas se han tomado la agenda noticiosa y las discusiones públicas, una de las hijas de Sebastián Piñera escribió un desatinado comentario en su cuenta de Twitter y generó debate de inmediato.

El Observatorio Contra el Acoso Callejero realizó una encuesta en 2015 titulada: “¿Está Chile dispuesto a sancionar el Acoso Callejero?” Entre los hallazgos del estudio, se destaca que tres de cada cuatro personas han sufrido acoso sexual callejero en Chile. Es decir, un 75% de la población. En el caso de las mujeres, la cifra llega al 85% y de los hombres, al 55%.

La encuesta reveló que los casos de acoso sexual callejero son frecuentes: dos de cada cinco personas ha sufrido roces, tocaciones o punteos en el espacio público, y un 23% de las mujeres ha sufrido algún tipo de acoso grave (persecución, exhibicionismo, masturbación).

La misma organización, estableció los tipos de acoso:

-Verbal y no verbal: Miradas persistentes, sonidos y comentarios con connotación sexual implícita o explícita (“piropos”).

-Físico: Roce de partes no íntimas (hombros, manos, cintura, etc.) o íntimas del cuerpo (trasero, vulva, pene, senos, etc.) y presión con el cuerpo hacia otra persona.

-Registro audiovisual: Toma de fotografías o grabación de una persona o partes de su cuerpo sin su consentimiento.

-Grave: Arrinconamientos y acercamientos intimidantes, persecución (a pie o en medios de transporte), exhibicionismo y masturbación pública.

“A mí que me piropeen”, fue el comentario de Magdalena Piñera. Rápidamente, una gran cantidad de twitter@s le respondieron para cuestionar sus dichos, diciéndole que vive en una burbuja y que no le falta empatía.