Hoy en Chile son múltiples las carreras movilizadas por medio de tomas feministas, además de ello, ya las Alamedas se han abierto para marchas donde el grito por una educación no sexista tiene espacio de libertad. En Chile se están entregando lecciones de educación que el gobierno aún no quiere escuchar.

¡Alerta, alerta, alerta machista! Qué todo el territorio se vuelva feminista.

Vivimos en un país donde el machismo es completamente legal, a niveles tan preocupantes, que el actual presidente de la república es abiertamente machista -de manera expresa lo ha demostrado en actos que no vale la pena precisar- y aún así ni el ni nadie del gobierno ha tenido la capacidad de dar cara.

¡Respeto!

Esto no es política únicamente. Esto no se trata de recitar consignas popularmente aplaudidas. No estamos a tiempo de seguir sosteniendo discursos para calmar a una sociedad agitada. Hoy estamos en medio de una revolución social que busca construir desde sus cimientos bases de respeto, tolerancia, libertad y amor. Esta lucha es un camino social que no debe distinguir género. Somos hombres y son mujeres quienes estamos en la causa de una sociedad más consciente de sus actos en todos sus sentidos, que creemos en la libertad como principio fundamental y en el respeto como una necesidad primaria de las personas.

¡Tolerancia!

Son ellas, las mujeres, quienes nos están dando lecciones de cómo entender que las declaraciones no solo deben quedar en gritos y no se deben calmar por respuestas tibias de quienes nos gobiernan. Son las mujeres hoy que nos están enseñando que los cambios sociales se determinan desde las bases. Familia, en todas sus formas, que debe entender que ser mujer merece respeto, tolerancia, libertad y amor -insisto-. No somos nosotros los hombres que debemos dar directrices de conducta. ¿Quién nos entregó el derecho para avanzar y crecer así? No me vengan con el cuento apostólico romano que en Chile menos de el 30% va a la iglesia y con fortuna se acuerda de algo relacionado con Dios. ¿Quién dijo que somos los dueños de esta realidad?

¡Libertad!

La educación se centra en pensar, racionalizar, abrir la mente hacía espacios insospechados, pero además, en no justificar la violencia como método de defensa. La educación hoy feminista, se está centrando en invitarnos a comprender que debemos ser capaces de trabajar por una sociedad realmente más justa y dicha justicia que no tenga fecha de caducidad, sino más bien que represente la siembra de ideales para cosechar esperanza.

“sembrando ideales para cosechar esperanza”.

Recuerdo a Hiparquía, una cínica rebelde quien en medio de múltiples filósofos luchó contra una sociedad patriarcal, machista y misógina.

Hace más de 2.000 años fue una mujer que levantó la voz por todas. En la historia, muchas mujeres más alzaron la voz hasta quedar sin aire. Hoy son muchas las que conforman una sola voz a tono dulce de revolución y matiz de amor por la libertad.

¡Amor!


Publicista - Máster en estrategia y creatividad de marca de la Universidad Pompeu Fabra, Barcelona - Académico - Director de contenidos La vaca de ideas