Un nuevo Cyber Day se ha desarrollado en nuestro país, por lo que es tiempo de concluir lo que muchos ya habían diagnosticado: un gran éxito de ventas y una buena respuesta de los sistemas tecnológicos, lo que confirma que la era de las compras online vive su mejor momento y, además, su consolidación.

Las primeras horas de este evento online son ejemplificadoras. De acuerdo a la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), durante las primeras 12 horas se registraron más de 200 mil transacciones que corresponden a compras por más de US$ 30 millones, representando un aumento en torno al 50% respecto al Cyber Day del año pasado.

A esto hay que agregar que 46 tiendas online se sumaron a este evento con respecto al Cyber Day 2017 (216 en total), lo que también reafirma el interés del e-commerce nacional por ser parte de este tipo de días especiales de ofertas, con el objetivo de posicionar su marca en el comercio electrónico local, llegar a su público objetivo y, por supuesto, aumentar sus visitas web y ventas.

Es indudable el alcance de este tipo de eventos, el cual no ha estado exento de críticas en cuanto a la veracidad de las ofertas, pero de todas formas ratifica que las compras online se han convertido en un hábito en los usuarios, quienes están cada vez más informados en cuanto a las precauciones al momento de realizar un compra, sobre el tipo de producto o servicio que quieren comprar y en distinguir una verdadera oferta. También son exigentes y se atreven a reclamar cuando no están conformes. En definitiva, el consumidor pasivo de antaño se convirtió en un experimentado comprador digital que realiza su compra a través de su dispositivo móvil, compara precios a través de sitios especializados y, por otro lado, los e-commerce han puesto sus esfuerzos en satisfacer al usuario que vive acorde a las tendencias de la tecnología.

Más allá de los números y las proyecciones en ventas, esto no significa que la industria no tenga desafíos o asuntos por mejorar. Un ejemplo son los medios de pago, puesto que aún siguen predominando los mismos actores y los usuarios aún continúan demandando soluciones que les permitan comprar por Internet sin trámites, sin recurrir a tarjetas de crédito y que entreguen confianza y seguridad tanto al comprador como al e-commerce.

Además, hay una oportunidad tremenda que las empresas chilenas presentes en Internet aún no explotan: el e-commerce transnacional. De hecho, se estima que para el año 2021, las ventas a nivel mundial del e-commerce transfronterizo ascenderán a 421 mil millones de dólares, representando un 15% del volumen total de ventas del comercio electrónico. En este contexto, esta práctica está creciendo a una tasa que duplica a la del crecimiento del e-commerce doméstico de cada país.

No hay duda que hay mucho por hacer en esta industria que no detiene su crecimiento, sin embargo, la creatividad, la capacidad tecnológica y el talento de los profesionales en comercio electrónico y en medios de pagos están disponibles para  quienes se dedican hoy a perfeccionar este modelo de negocio, que felizmente va por buen camino en nuestro país.