La chilena Daniela Fahrenkrog vive desde los cinco años en Holanda, pero nunca perdió el contacto con Chile, debido a los viajes familiares y a sus primeros trabajos. Hoy es mánager de Sustentabilidad de una empresa de energía sueca con filial en ese país y comentó las diferencias en el comportamiento entre ambas sociedades en el mundo laboral.

“Me acuerdo que en Chile trabajé en un lugar donde el jefe le decía ‘perrita’ a la secretaria: ‘Oiga, mi perrita, vente para acá’. Era muy raro, lo hacía como una especie de demostración de cariño, pero yo sentía que era como paternalista, como diciéndole: ‘Tú que eres tan chiquitita, ven acá, yo soy tu jefe y te voy a ayudar. No tratan a la mujer como un ser fuerte”, comentó en entrevista con La Segunda.

Daniela especificó que en Chile el machismo se hace sentir en la cultura y también en el trabajo: “Como mujer vi muchas situaciones donde el jefe o colegas hombres hablaban con un tono de voz con el que te trataban de seducir. Cuando te iban a dejar a la casa hacían muy complicado el hecho de despedirse, con cosas insinuantes y un poco indecentes, diría yo”.

Además, Fahrenkrog agregó que “te ponen la mano casualmente en la pierna, en el hombro, en la cintura al saludar y lo hacen de una forma que no sean obvia, pero para la mujer sí es incómodo”.

A la vez, la chilena señaló que en ocasiones se trata de una especie de galantería mal entendida: “Acá en Holanda el tema de ser caballero no está nada en la cultura. Se es respetuoso con el otro porque somos iguales, no tiene que ver con que tú eres lo uno y yo lo otro; tú mujer, yo hombre, no. Tú a veces me abres la puerta y yo también lo hago, esto tiene que ver con ser bien educado no más”, argumentó.

Sin embargo, Daniela también apuntó a las expresiones de machismo que persisten en la cultura de Holanda, asegurando que “sigue habiendo diferencias entre hombres y mujeres en el tema laboral; tenemos brecha salarial en todos los niveles y por la misma cantidad de pega. Acá está la opción de trabajar cuatro días a la semana, pero quienes optan a esta flexibilidad en su mayoría son mujeres, porque así dedican un día para cuidar a los niños. Sigue instalada la idea de que la mujer es más responsable del hogar”.