La muerte de Eyvi Ágreda, de 22 años, quien falleció el pasado viernes tras someterse a múltiples operaciones después de que el 24 de abril un hombre la rociara con combustible y la quemara mientras viajaba en un bus en Lima, ha hecho que el presidente peruano Martín Vizcarra tome medidas para combatir la violencia de género.

También, la ex candidata presidencial, Keiko Fujimori, a través de su cuenta en Twitter, condenó los actos de violencia que sufren las mujeres en el país y se comprometió a “luchar” para desterrar toda forma de agresión hacia este género. “La violencia por odio debe detenerse, la violencia contra la mujer debe detenerse. Las mujeres unidas lo lograremos si todo el Perú se une a esta lucha”, escribió.

Sin embargo, su bancada se resiste a debatir y aprobar iniciativas contra la violencia de género en el Congreso. Debe ser por ello que el mensaje de la lideresa de Fuerza Popular fue tan cuestionado por sus detractores, informa LaMula.Pe.

A la derecha peruana, se le está reprochando fuertemente el doble estándar en este trágico caso. De a cuerdo a Utero.Pe, varios fujimoristas, con una mano tuitearon su pena por Eivy y con la otra, votaban contra los decretos que buscaban sancionar el machismo. Recordemos a cada uno de ellos porque es muy probable que reaparezcan a colgarse del próximo feminicidio para ganar retuits.

En Peru también reflexionan que para desmontar este sistema machista, además de una justicia efectiva, se requiere de una acción que disminuya esas ideas machistas en las nuevas generaciones. El enfoque de género en el currículo escolar era un gran paso, pero el Poder Judicial se lo bajó parcialmente. Desde la asunción de Vizcarra al poder, su gobierno ha evitado el término como si se tratase de un insulto a Keiko, señalan en Utero.Pe.

Sin dudas algo muy similar a lo que ocurre en Chile, donde se puede ver a muchas personalidades de los partidos políticos hablando en contra de los feminicidios pero omitiendo palabras clave, como machismo o cultura de la violación, y la ausencia de políticas de educación no sexista.