El rector de la Universidad Católica, Ignacio Sánchez, ha vivido días intensos tras la toma de cuatro días que protagonizó un grupo de estudiantes en la Casa Central. Tras el desalojo pacífico de las universitarias, quienes solicitaron una serie de reformas en cuanto al protocolo contra el acoso sexual, las condiciones laborales de empleadas subcontratadas y educación de género, entre otras demandas, el plantel comienza a volver a la normalidad.

En adelante, se conformarán seis mesas de trabajo temáticas, compuestas por integrantes de rectoría, profesores, trabajadores, estudiantes y feministas. Además de definir los nombres de quienes integrarán dichas instancias, las reuniones se iniciarán el lunes 18 de junio para comenzar el trabajo, cuyos primeros resultados deberían estar para agosto.

Cada una de las seis mesas estará formada por 12 integrantes y se requiere un quórum mínimo de 10 votos para impulsar una modificación. Los grupos de trabajo tendrán carácter vinculante, pero el rector adelanta que ningún cambio que vaya en contra de los valores del plantel será aplicado.

“Por supuesto que no, porque lo vinculante tiene que ser en un marco de la identidad de la universidad. Lo vinculante no está completamente ajeno a los principios y valores (de la UC), que son explícitos, y que cada estudiante, cada profesor y cada funcionario, al ingresar a nuestra universidad, lo acepta, lo firma, lo lee y lo incorpora (…) Tiene que ir con la esencia “, argumentó el rector.

Uno de los temas que se analizará será la disposición de baños para personas trans, que son casi una veintena en diversas facultades, según informó el propio Sánchez. A la vez, se refirió a la negativa de la red de salud UC por realizar intervenciones en el marco de la ley de aborto en tres causales.

“Para nuestra red de salud, si queda determinado que el aborto es a nivel hospitalario, estamos fuera de ese impacto, porque nuestro convenio con obstetricia es solo ambulatorio”, señaló el rector.