Amnistía Internacional (AI) denunció este martes que la ciudad de Raqqa, que grupo yihadista Estado Islámico (EI) estableció como su “capital” en Siria, y su población civil se encuentran devastadas por la “guerra de aniquilación” llevada a cabo por la coalición internacional, encabezada por Estados Unidos.

En un documento titulado “Guerra de aniquilación: Devastadores estragos en la población civil de Al Raqqa”, elaborado tras visitar 42 zonas de la urbe siria, manifestó que las operaciones “destruyeron la ciudad, matando a centenares de civiles en el proceso de liberarla” del EI. Pero, además, “mató e hirió a miles de civiles y destruyó gran parte de la ciudad (…) todo quedó reducido a escombros o sufrió daños irreparables”, apunta el informe.

“La afirmación de la coalición de que su campaña aérea de precisión le permitió bombardear al Estado Islámico para expulsarlo de Al Raqa causando muy pocas víctimas civiles es insostenible”, indicó Donatella Rovera, asesora general de AI sobre respuesta a las crisis. Y señaló: “En nuestra investigación sobre el terreno en Al Raqa vimos un grado de destrucción que no se puede comparar con nada de lo que hemos encontrado en decenios de trabajo de comprobación de los efectos de las guerras”.

La asesora insistió que, pese a los cuatro años de dominación brutal de Estado Islámico en Al Raqqa y sus crímenes de guerra, “las violaciones del derecho internacional cometidas por el grupo armado, incluido el uso de civiles como escudos humanos, no eximían a la coalición de su obligación de tomar todas las precauciones posibles para reducir al mínimo los daños a civiles”.

Rovera confirmó que la coalición internacional utilizó “armas explosivas contra zonas pobladas donde sabía que había población civil atrapada”. Y añadió que, según lo recogido en el informe, “un alto mando estadounidense dijo que en Al Raqa se habían disparado más obuses que en ninguna otra parte desde la guerra de Vietnam. Dado que los obuses tienen un margen de error de más de 100 metros, no es de extrañar que se produjera un número enorme de víctimas civiles”.

Del 6 de junio al 12 de octubre de 2017, las Fuerzas de Siria Democrática (FSD) -una alianza armada formada principalmente por los rebeldes y milicias kurdas-, con el apoyo de la coalición y de fuerzas especiales estadounidenses, desarrollaron una operación militar que acabó con la derrota del EI en Al Raqa.