Durante 10 años, “Toto” vivió junto a su familia en la calle 6, de la población Santa Inés de Viña del Mar. Sin embargo, en marzo pasado, sus dueños se marcharon y decidieron abandonarlo.

En teoría, el can fue dejado a cargo de un vecino, pero él siempre insistió en esperar a su familia, echándose a diario en la reja de su antigua casa, aunque ellos jamás volvieron a buscarlo. Una vecina se compadeció del animal y decidió buscarle una familia: aunque lo consiguió y lo llevaron a Puchuncaví, el perro no se acostumbró a su nueva vida y hubo que ir a buscarlo.

“De ir a la peluquería y controles veterinarios, pasó a vivir en la calle, así es que con una vecina nos encargamos de cuidarlo, hacerle comida y darle cariño. La vecina intentó avisarle a la dueña que el perrito lo estaba pasando mal, pero ella bloqueó a todos los que intentaron comunicarse con ella. El “Toto” se acostaba día y noche en la puerta de la que fue su casa”, relató la vecina Marisol Cisternas a La Estrella de Valparaíso.

De vuelta a la calle, Toto fue atraído por unas perritas que a pocas cuadras entraron en celo. Marisol le perdió el rastro y empezó a buscarlo: “No estaba ni en la casa ni donde las perritas, hablé con unas vecinas y me dicen que no lo habían visto esa mañana, pero que la noche anterior lo había pasado muy mal”, explicó.

“Toto” apareció pero ya no era el mismo: estaba decaído y no dejaba que lo tocaran. Dado su espeso pelo negro, no parecía que le había pasado algo malo, pero a los pocos días quedó en evidencia que había sido blanco de un cruel ataque.

“Yo le cantaba, le hacía cariño en la cabeza y al cuarto día, cuando lo iba a llevar al veterinario, botó la piel y pudimos dimensionar lo que le estaba pasado. Tenía quemaduras, tenía llagas y lo llevamos a un especialista en Recreo y en la medida que lo iban rasurando iba quedando en evidencia el sufrimiento. Tenía el ano, los testículos y la espalda quemada, todas las heridas eran profundas y de tercer grado”, señaló su cuidadora.

Todo indicó que el animal había sido agredido con agua hirviendo. Testigos del sector aseguraron que el perro fue atacado por el dueño de lasa perritas en celo, a unas cuadras.

“Toto” sigue internado en la clínica de la doctora Claudia Larraín de Recreo, en Viña del Mar, mientras que los vecinos se han dedicado a funar y denunciar ante Carabineros y la PDI al presunto agresor. Por ahora, llaman a quienes hayan presenciado el ataque a sumarse con su testimonio y a que se hagan parte de la denuncia.

Quienes estén interesados en ayudar a pagar el tratamiento y hospitalización de “Toto” pueden enviar sus aportes a la cuenta Rut BancoEstado 9146801, rut 9.146.801-8 a nombre de Marisol Cisternas Ferrada (marisol2268@hotmail.com). También buscan un hogar definitivo para él.