El ex vicepresidente de Corfo de la presidenta Bachelet, Eduardo Bitrán, es un mentiroso. Con la verborrea que lo caracteriza, dedicó largo tiempo a justificar la renovación de la concesión del Estado a Soquimich (SQM). A fines del año pasado, repitió una y mil veces que el acuerdo excluía de cualquier posición en la empresa a Julio Ponce Lerou y a sus parientes. No era cierto. Hace pocos días atrás el directorio de la SQM nombró a Julio Ponce y a su hermano como “asesores estratégicos”.

Entrevistado por los medios de comunicación, Bitrán no se cansó de repetir que la decisión del directorio vulneraba el acuerdo que Corfo había establecido con SQM. La mentira tiene patas cortas. Su propio abogado, Felipe Bulnes, lo puso en su lugar. Dijo que las instrucciones de Bitrán habían sido claras, las que se encuentran además en un mail que Bulnes recibió 15 de diciembre del 2017.

“La restricción de Ponce Lerou y familia también aplica a SQM salar y la Gerencia General de SGM y SQM Salar y a cualquier cargo ejecutivo. Sólo pueden ser asesores de la compañía si así lo estiman.”

Por tanto, gracias al acuerdo suscrito por Bitrán, Julio Ponce Lerou, y su hermano Eugenio, podrán seguir orientando los destinos de la empresa, ahora como asesores estratégicos. Pero, como el vicepresidente de Corfo no puede reconocer que engañó a la ciudadanía, ahora insiste que la exclusión de los hermanos no quedó por escrito. Por favor Eduardito. Ya no te creemos. Invéntate una mejor.

Esta es la segunda que se manda Bitrán para perjudicar al pueblo chileno y favorecer al Padrino. Porque a fines de 1995, Felipe Sandoval (ahora dedicado al lobismo en favor de las pesqueras) y el mismo Eduardo Bitran, ejecutivos de la Corfo de la época, le habían otorgado la generosa concesión de 80 mil hectáreas a SQM. Para la explotación “exclusiva y excluyente” del litio y sus derivados, en el salar de Atacama. Un verdadero regalo, con el que la Concertación y Bitrán respaldaban los negocios de Ponce Lerou

El ex yerno de Pinochet se había aprovechado de las privatizaciones truchas de Pinochet para adueñarse de SQM, y ahora recibía la generosidad del gobierno de la Concertación.

Mi amigo Gonzalo Martner acusa a Bitrán de ser un mal negociador. Yo lo acuso de mentiroso y de algo más. De complacencia con el mayor corruptor de la clase política chilena. No se si por cobardía o por alguna razón más delicada. De hecho, suelto de lengua como es, dijo algo delicado: que algunos políticos de la Nueva Mayoría le habrían presionado para tratar bien a Ponce Lerou. Vaya curiosidad. Porque algunos de esos políticos eran sus jefes desde el gobierno y desde su partido, el PPD.

Ya en los ’90, Ponce Lerou se dio cuenta que para enriquecerse en el Chile pos-dictatorial se necesitaban vínculos privilegiados con la clase política. Y el corrupto planifica corromper la democracia. Decide capturar candidatos presidenciales, parlamentarios, centros de investigación y autoridades de gobierno. Políticos de todos los signos, con escasa ética y ansiosos de poder, han recibido recursos de SQM a cambio de favores para obtener beneficios para su empresa.

Desde luego, resulta sospechoso que la Corfo, durante el gobierno Bachelet, haya optado por renovar la concesión del salar de atacama a una empresa que ha sobornado a la mitad de la clase política.  Eso debiera ser suficiente para terminar negocios con Ponce Lerou. Pero, hay más. En la concesión de 1995 SQM no pagó en su totalidad los arrendamientos y además utilizó un espacio mayor al concedido para la explotación; o sea, el yerno de Pinochet hizo trampas, al igual que cuando se apropió indebidamente de la empresa en los ochenta.

Recordemos que el programa de gobierno de Michelle Bachelet fue financiado en gran parte por SQM, para lo cual Ponce Lerou (perdón, su mano derecha, Patricio Contesse) utilizó la mediación Giorgio Martelli. Así, Alberto Arenas, Rodrigo Peñailillo, Michel Jorrat, Flavio Candia, Enrique Paris, Harold Correa y Estela Ortiz, entre otros, durante el periodo de precampaña emitieron boletas a SQM, a través de Martelli. Según la Fiscal Chong, en este caso se han podido identificar al menos 23 boletas a SQM, por un total de 245 millones de pesos. Aquí no hay donde perderse. Estos muchachos – el primer círculo de la Bachelet- no son ingenuos y tienen que haber sabido que amor con amor se paga. 

Por otra parte, Carolina Tohá, cuando era presidente del PPD, en el 2011 y 2011, también recibió dineros de SQM para financiar los gastos administrativos de su partido y para la campaña municipal. Como Ponce Lerou no pone la cara, nuevamente aparece Contesse como el interlocutor de esos espíritus frágiles que no dudan en apelar al yerno de Pinochet para financiar su actividad política. Y, en este caso, de acuerdo con la investigación de la Fiscal Chong, junto a esos financiamientos se descubren invitaciones de SQM a Tohá y otros dirigentes del PPD para conocer las instalaciones de esa empresa en Antofagasta y para recorrer la zona del salar de Atacama.  A la Fiscal Chong le parece oscuro. A mí también.

Esto suma y sigue. Aquí no falta nadie en el financiamiento del Padrino. Están Carlos Ominami y el MEO, ambos ya retirados de la política. El senador socialista Rossi, que renunció al Partido Socialista antes que lo echaran. Jorge Pizarro y Roberto León, entregados a las fauces del Padrino por Marcelo Rozas. Todos, de una forma u otra financiados por Ponce Lerou.

Para qué decir los políticos de derecha. Hay demasiados involucrados. Caso extremo ha sido el ex senador UDI, Pablo Longueira, quien está imputado por recibir sobornos, cuando era Ministro, a cambio de favorecer a SQM en la Ley de Royalty Minero, para que ésta accediera a contratos de invariabilidad tributaria. A ello se agrega el vergonzante intento del ex Subsecretario de Minería, Pablo Wagner, para ampliar aún más los beneficios de SQM, adjudicándole una licitación fraudulenta, trampa descubierta a tiempo, lo que impidió su concreción. Wagner se salva de ir a juicio oral y se le sanciona con un pago de 1 millón de pesos en tres cuotas. Increíble.

El Poder Judicial está repleto de causas por coimas, sobornos y financiamiento ilegal a políticos que han recibido platas de SQM y, por cierto, de muchas otras empresas corruptoras. Pero en Chile, a diferencia de España o de Brasil, los corruptores y corruptos, son tratados con guante blanco.

El yerno de Pinochet es un intocable. SQM es hoy la mayor productora de carbonato de litio del mundo y sus ganancias convirtieron a Ponce Lerou en uno de los hombres más ricos de Chile. La concesión de 1995, como el acuerdo reciente, han cerrado las puertas al negocio del litio a otros productores. Así, se ha protegido el monopolio de SQM.

Bitrán ni siquiera tuvo en cuenta el proyecto de ley que se presentó el 7 de junio de 2017, en la Cámara de Diputados, con el propósito de crear la Empresa Estatal del Litio. El vice-presidente de la Corfo ha cerrado así las puertas a la creación de una empresa pública para procesar el litio y avanzar en la producción de baterías y eventualmente automóviles eléctricos. Se pierde una magnífica oportunidad para iniciar la industrialización de nuestra economía.

Las esperanzas de la gente decente de nuestro país que esperaba un inminente término de la concesión otorgada a Ponce Lerou se han visto frustradas. SQM seguirá siendo propiedad del ex yerno de Pinochet, ahora con mayores beneficios, ya que tendrá derecho a explotar el triple de litio que produce actualmente. Y, será su asesor estratégico y desde esta posición seguirá corrompiendo a la democracia chilena.

Lo sucedido es una historia vergonzante. Aumentará el enriquecimiento de Ponce Lerou, pero el litio no se industrializará: no se producirán baterías ni autos eléctrico en nuestro territorio. Esta es una historia de mentirosos, de corruptos y corruptores. La responsabilidad de esta ignominia recae en políticos inmorales. Es lo que ha permitido que Ponce Lerou sea un intocable.


Economista