Patricia Bullrich, militante del PRO (derecha argentina) fue diputada entre 2007 y 2015. Desde esa fecha en adelante se ha desempeñado como Ministra de Seguridad, lugar desde el cual ha sido cuestionada en innumerables ocasiones por su respuesta ante situaciones que causaron fuerte conmoción social como la desaparición de Santiago Maldonado, el Caso Chocobar, el asesinato de Rafael Nahuel, entre otros hechos donde las fuerzas de seguridad han accionado de forma violenta en contra de la ciudadanía.

Uno de los últimos episodios de fuerte violencia estatal se dio la última semana de mayo en la Villa 21-24 del barrio de Barracas, cerca de la turística zona de La Boca. Allí la Prefectura Naval hostigó a un menor, allanó su casa, violentó y abusó a su familia y finalmente se llevó detenida a la madre, al cuñado y tío, este último fotógrafo de la revista La Garganta Poderosa. Los tres, en tiempo récord, fueron sobreseídos.

Foto: La Poderosa

Por esta razón y ante la presión social que generó el caso, la Ministra decidió realizar una conferencia de prensa con el fin de desmentir la versión contada por La Garganta. Para esto, envió una invitación por correo electrónico con un encabezado que afirmaba: “Vamos a desenmascarar la mentira de La Garganta Poderosa sobre la acusación a la Prefectura por los hechos en la Villa 21-24”.

Así, el 7 de junio pasado, fecha en que Argentina conmemoró el Día del Periodista, la ministra mostró parte de un video difuso en el cual se ve un enfrentamiento de jóvenes y la Prefectura Naval. Ahí, excusó el accionar de estos últimos y dijo que“en Argentina se intenta poner al barrio bajo el imperio del narcotráfico”. Además agregó que los habitantes de la villa y miembros de La Garganta “lo único que intentan es que las villas queden liberadas al narcotráfico”.

Cabe destacar que el día anterior a las declaraciones de Bullrich, el Comité por los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, envío una interpelación a la ministra debido a las denuncias acumuladas hacia las fuerzas de seguridad argentinas, quienes registran numerosos casos de violencia y actuar ilegal en el país.

Desde la organización CORREPI (Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional) destacaron que son más de “5500 los pibes (niños y jóvenes) que nos arrebató el estado (…) Sabemos que la salida es derribar un sistema que propone hambre para algunos y riqueza para otros. Las fuerzas de seguridad hacen su tarea diaria para perpetuarlo en el tiempo”.

Por su parte, desde el medio La Garganta Poderosa declararon que, “desde siempre, nuestras villas padecieron todo tipo de avasallamientos policiales, históricamente cubiertos por ese manto de silenciamiento que defendieron (…) pero se acabó. Tanto nos callaron, tanto nos mintieron y tanto nos mataron, que un día decidimos poner todas estas gargantas al servicio de nuestra verdad”. Y agregaron un duro mensaje a la ministra: “Llame a otra conferencia no más. Y presente la renuncia”.

Empero, la respuesta de la funcionaria va en línea con una forma determinada de concebir el rol de las fuerzas de seguridad amparada por el presidente argentino, quien aseveró durante la pasada conmemoración del Día Del Ejército que las fuerzas armadas deben prestar “apoyo logístico a las fuerzas de seguridad”.

Por eso no es extraño que días antes de la conferencia, en una entrevista dada a Canal América, la delegada de seguridad haya cuestionado el decreto 727/2006 que limita a las fuerzas armadas solo a actuar frente a una agresión de un Estado extranjero o una fuerza armada extranjera. En esta instancia, Bullrich sentenció: “Estamos en condiciones de poder darle la oportunidad a los militares argentinos para que se inserten en la democracia con una tarea que les dé la sociedad”.