Durante la mañana de este lunes, se confirmó que el Papa Francisco aceptó la renuncia del obispo de Osorno, Juan Barros, a 21 días desde que los 34 obispos de la Conferencia Episcopal chilena pusieron sus cargos a disposición.

Horas después, a través de una carta, Barros expresó su gratitud al Sumo Pontífice “por su viva y paternal preocupación para el bien de todos. Con espíritu de fe veo en sus decisiones los caminos de Dios, su Divina Providencia nos va conduciendo para nuestro mayor bien”, expresó.

Además, el religioso agradeció a la Diócesis de Osorno, deseándole lo mejor “en su peregrinación hacia la plenitud cristiana. He rezado mucho por esto y traté de colaborar en ello estos años que fui destinado a este servicio pastoral”.

“Agradezco a todos quienes con fe me recibieron, me acompañaron generosamente, trabajaron con amor por su Iglesia. Agradezco a muchas personas y comunidades que han rezado y también ofrecido sus dolores conmigo en este tiempo, en la esperanza de “que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman” (Romanos 8,28). A los más pobres y quienes más sufren les envío un especial abrazo, pidiéndoles que no dejen de orar por mí”, escribió Juan Barros.

Por último, el religioso añadió que “les pido con humildad que me disculpen por mis limitaciones y lo que no pude lograr; el Padre misericordioso del cielo nos ayude a todos para mejorar, para amar en todo. Nuestras vidas están en las manos de Dios que conoce nuestras conciencias y las acciones de cada uno en este complejo tiempo que nos tocó vivir”.

Al cerrar, Barros escribió que “renuevo mi confianza en el amparo y guía de nuestra Santísima Madre la Virgen María, pidiéndole especialmente que algún día llegue a resplandecer toda la verdad”.