Postales de distintos puntos de la capital cubiertos por una densa capa blanca fueron la imagen del día el recién pasado lunes, mientras que los santiaguinos salieron emocionados a mirar y celebrar el extraño fenómeno que cayó sobre la capital a eso de las 15:30 de la tarde –cuando ya la mayoría había perdido las esperanzas– y que algunos calificaron como “granizo” y otros como “nieve”.

Sin embargo, la respuesta no es ni una ni la otra. “Es un hidrometeoro sólido. Un hidrometeoro es cualquier cosa que cae, lluvia, llovizna, y dentro de los sólidos está el granizo, la nieve y otras cosas más. Y dentro de esas está el graupel. Eso al menos cubrió a La Moneda esta tarde”, aclaró este martes Roberto Rondanelli, doctor en Ciencias Atmosféricas del Massachusetts Institute of Technology e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia de la U. de Chile.

Según explicó el experto a LUN, el graupel es “un fenómeno meteorológico tan extraño, que es muy probable que no haya caído en Santiago hace décadas, y que en forma física se encuentra en medio del copo de nieve y el granizo”. “Yo en mi vida había visto caer graupel en Santiago ni en ninguna otra parte”, aseguró.

Además, explicó que el fenómeno ocurrió debido a que se juntaron tres factores poco frecuentes: una tormenta convectiva, que produce un ascenso de aire húmedo y cálido y da origen a nubes grises, propias de las tormentas eléctricas. El segundo es la presencia de microgotas de agua sobreenfriada “que se mantienen en estado líquido pese a estar en temperaturas bajo cero, pero que son capaces de pasar a sólido al mínimo contacto con una superficie sólida”.

Finalmente, el tercero se trata de una isoterma baja, que corresponde a la superficie que marca dónde hay cero grados y sobre ese nivel o altura, la precipitación es sólida –es decir, nieve–, y bajo ese nivel es líquida. De este modo, gracias a los 2,7ºC de la capital en ese momento, y la corta distancia entre la nube y la cuenca de Santiago, el graupel no se derritió antes de tocar tierra.

Con respecto a las causas de este fenómeno, Rondanelli es cauteloso sobre si atribuirlas o no al cambio climático: “Que nieve en Santiago es algo poco común, pero es muy difícil relacionarlo con el cambio climático. De hecho, podrían haber argumentos para decir que el calentamiento climático incluso podría hacer más escasos los eventos de lluvia en Santiago”, señaló.