Hasta ahora se contabiliza que son 630 personas refugiadas las que llegaron a bordo de la embarcación Aquarius a la costa de Valencia, en España, pero aún no se tiene la cifra definitiva. De ellas, 80 mujeres mujeres viajaban en la flota, y siete estaban embarazadas.

Esas son parte de las historias que contó a la llegada a tierra Amoin Soulemane, matrona de Médicos Sin Fronteras en el barco de rescate, mientras esperan que la Generalitat Valenciana entregue este lunes las cifras y haga el registro oficial. Solo se espera que el número crezca.

“Hemos atendido a más de 80 mujeres y 10 niños pequeños. Las mujeres llegaron mojadas, con fracturas, algunas con quemaduras graves, con muchas cicatrices“, cuenta Soulemane, quien zanja tristemente que “todas han sufrido violencia física, sexual y económica hasta lanzarse al mar”.

En la misma línea, la matrona que ya ha viajado en la misma embarcación en misión de rescate apunta que si bien hay hombres que también han sido violados, los casos de las mujeres son más grave, ya que “les pegan, las violan y si no pueden pagar a los traficantes las obligan a prostituirse, muchas han sido víctimas de explotación sexual en Líbia”.

Soulemane también relató a su llegada Valencia que muchas de ellas llegan deprimidas y llorando por lo que primero se encargada de consolarlas mediante un abrazo y escucharlas, luego parte la revisión médica. Y si han tenido alguna irregularidad en la menstruación les hace un test de embarazo. Justamente dos mujeres se enteraron en este procedimiento de su etapa de gestación.

“Durante tres o cuatro días estuvimos vagando en el Mediterráneo, sin saber donde ir, se nos complicaba la comida, el agua”, relató.

Por su parte, desde Médicos Sin Fronteras detallan que al menos 16 personas presentaban secuelas de violencia sexual, 6 hombres y 10 mujeres. “Es inconcebible lo que sufren en el camino hasta el mar, muchas mujeres han trabajado cinco o seis meses en Líbia y solo les han pagado un mes“, contaron. “Los tratan como animales”, zanjaron.