Un tribunal de Sudán revocó este martes la sentencia a muerte por ahorcamiento que dictó la justicia contra una adolescente que mató a su esposo luego de que éste la violara, como forma de evitar sufrir nuevos abusos sexuales, caso que generó repercusión y puso sobre la mesa la discusión sobre el matrimonio infantil forzado y la violación conyugal en el país africano.

En su lugar, la joven fue condenada a cinco años de prisión y a una multa de 375 mil libras sudanesas (poner e).

Noura Hussein, de 19 años, relató a CNN En Español que su familia la obligó a casarse a los 15 años, pero que le permitió terminar la escuela, y que tres años más tarde, en abril de 2017, después de una boda pública, su esposo Abdulrahman Mohamed Hammad trató de consumar el matrimonio. Ella se negó a tener relaciones sexuales con él en su “luna de miel”, sin embargo, él la violó mientras otros primos del hombre la reducían.

Un día después, su esposo trató de violarla nuevamente, y ella lo apuñaló para evitarlo. Luego, acudió a sus padres en busca de apoyo, pero fueron ellos quienes la entregaron a la policía.

En su relato, Hussein compartió su experiencia de verse obligada a vivir con el hombre, y cómo se negó a comer o salir de su habitación en sus primeros días con él.

Su historia generó distintas iniciativas de activistas de derechos humanos, incluida una campaña en Change.org que reunió más de 1,5 millón de firmas, dirigida al presidente Omar al-Bashir y que apelaba a que a Noura la obligaron a contraer matrimonio infantil y que había actuado en defensa propia.

Sudán ocupa el lugar 165 de 188 países en el Índice de Desigualdad de Género de la ONU, que mide la desigualdad en lo que respecta al acceso a la salud, educación, participación política y oportunidades de empleo.

Las leyes del país permiten el matrimonio de una niña una vez alcanza la pubertad y que una niña de diez años pueda casarse con la autorización de su «guardián» y de un juez. Una de cada tres mujeres sudanesas se casan antes de los 18 años, según ONU Mujeres.