Un 22,7% de los niños en Chile asegura vivir violencia psicológica en el hogar: sus padres o adultos los critican, amenazan o no los hacen sentir bien con sí mismos. A la vez, la violencia física (golpes, cachetadas o empujones) es reportada por cuatro de cada 10 niños entrevistados por el estudio “Modelos culturales de crianza en Chile: castigo y ternura, una mira desde los niños y niñas“, que fue realizado por la ONG World Vision, en conjunto con la Universidad de Chile.

Más de 2.400 niños de séptimo y octavo básico de colegios municipales, particulares y particulares subvencionados participaron del análisis, en cinco regiones del país (Antofagasta, Metropolitana, Valparaíso, Bío Bío y La Araucanía). El estudio mostró que un 49,9% de los pequeños sufre una o ambas formas de violencia, lo que significa que uno de cada dos hogares en Chile utiliza la violencia como método de crianza.

Juan Pablo Venegas, director de Incidencia de World Vision, explicó que “la violencia está naturalizada en los patrones de crianza, y un dato que nos llama la atención es cómo los niños validan esas conductas. En el caso de aquellos niños que les gritan a los padres y reciben un golpe, el 46% dice que replicaría el golpe si fuera un adulto en la misma situación”.

En contraste con los índices de violencia, niños y niñas también reconocen prácticas de ternura de parte de sus madres y padres. De hecho, el 3,2% de los encuestados afirmó que sus padres les daban besos, les manifestaban cariño o los hacían sentir bien consigo mismo.

La académica e investigadora en infancia de la U. Diego Portales, Ana Vergara, declaró a El Mercurio que esta aparente contradicción no es inusual: “Hay otros estudios, de Unicef, por ejemplo, que coinciden en el autorreporte de los niños de maltrato, pero también muestran una relación cariñosa con los padres. Nosotros también hemos visto una valoración muy marcada de la relación con los padres, pero una crítica de los niños a ciertas formas de ejercicio de autoridad”, sostuvo.

Por ejemplo, al ver a sus padres muy estresados, los niños “tienden a justificar estas explosiones de los padres. Estas reacciones de padres sobrecargados no invalida el conjunto de la relación”.

La importancia de evitar la violencia en cualquiera de sus formas es clave en la formación de los más pequeños y los especialistas llaman a cuestionar el uso de la violencia desde los colegios. También acusan los roles de género: por ejemplo, la labor de las madres es vista por los niños como un doble rol: de disciplinar y acoger. Además, perciben que es quien toma las decisiones y es con quien pasan más tiempo.

El estudio no mostró grandes diferencias en la percepción de la violencia según zona geográfica de las familias o nivel socioeconómico. Según Venegas, esto se explica porque “las experiencias de violencia y los estilos de crianza son muy transversales”, mientras que Sandra Contreras, directora ejecutiva de World Vision, señaló que estos datos reflejan “lo naturalizada que se encuentra la violencia doméstica en el país”.