Las primeras páginas de Estampas de niña nos logran situar en el lugar de la memoria, de la infancia, en una época que se recuerda con sorpresa, con inocencia. La narradora se adentra en la mirada de aquella niña que fue, va contando los detalles sin prejuicios, sin nombres ni lugares concretos, sino con detalles que van componiendo una armonía, una pintura a punta de ligeras pinceladas que se convierten en un cuadro más grande, más completo y, por lo mismo, más complejo.

Sabiendo que sus padres fueron el pintor y escritor Adolfo Couve y la autora de libros infantiles Marta Carrasco, las viñetas que componen este libro se hacen aún más profundas e interesantes: se comprenden episodios tales como la latente homosexualidad oculta de su padre, sus problemas anímicos, los problemas de salud de su madre.

Pero el lector que no sabe, que no les conoce, se encontrará con una niña que vive una vida de dulce y agraz, entre las peleas de sus padres, la vida de artistas que ellos llevaban, el golpe de Estado, la frustración de la escuela.

Camila Couve va narrando estos sucesos, en capítulos breves, concisos, algunos que no superan siquiera un par de líneas, con una inocencia que ni de cerca se aproxima a la cursilería o el lamento simplista. Es una voz que recuerda los eventos con calidez.

Estampas de niña es la muestra de lo complejo, contradictorio e inconmensurable que es la memoria y la niñez. Las imágenes del padre, por ejemplo, que a ratos se encuentra rompiendo cada uno de los platos que encuentra en la cocina, y luego le regala una muñeca de Blanca Nieves a su hija. Una madre que le tiene ordenado el uniforme para poder ir al colegio y que sin embargo, de repente, se encuentra tirada en el suelo, su cabeza sangrando del golpe, debido de la poliomielitis que se le presentó de pequeña. Unos padres que aunque discutan a voz fuerte, dejan salir temprano a su hija de la escuela para llevarla al cine a ver Fantasía de Disney.

Cada nueva viñeta va aportando más recovecos a este mundo. Nada sobra, ninguna de sus sesentaisiete estampas está de más. Cada capítulo, desde su interés por la danza, el golpe de Estado, la separación de sus padres, crea un ambiente que aunque sencillo —o quizá por eso mismo— golpea con gran fuerza, y la imagen global al finalizar el libro es que Camila ha sido capaz de retratar un mundo tan particular como reconocible, con una belleza y una crudeza maravillosas.

Cuesta mucho decir más cosas sobre un libro tan breve y que tiene tanto por ofrecer. Solo queda decir que este, el primer libro publicado de Camila Couve, demuestra de sobremanera talento, honestidad y belleza.

Estampas de niña

Camila Couve

Alfaguara

100 páginas

Precio de referencia: $10.000