Las marchas de la diversidad

El pasado 23 de junio se desarrolló la Marcha del Orgullo LGBTTTI+ que contó con el auspicio del gobierno de la ciudad y de diversas marcas comerciales. La participación de empresas como UBER y de otras marcas lucrativas generaron múltiples críticas y resistencias entre el activismo más crítico e histórico que calificó esta intervención como “oportunista de mercado”. La marcha fue multitudinaria, participando muchos colectivos y organizaciones, siendo su cierre estelar en el Zócalo de la Ciudad de México.

“40 años de libertad”, proclamaba el lienzo central de la controvertida marcha oficial.

“Lo que el SIDA se llevó”

Yo participé en esta marcha interviniendo con un grupo de artistas y activistas mexicanos y latinoamericanos que asistimos a un seminario sobre SIDA y performance convocado por el Centro Cultural Border. “Lo que el SIDA se llevó”, decía el particular lienzo de nuestro colectivo, un llamativo guiño político – cultural a las deudas del VIH/SIDA en América Latina.

El Orgullo Crítico o la otra marcha

A un día de las elecciones generales y motivados por el origen de las primeras marchas de la diversidad sexual en México, realizadas hace exactos 40 años, un grupo de personas integrantes de la comunidad LGBTTTI+ salió a las calles para protestar, “nunca celebrar”, según expresaron.

La convocatoria la realizó el Colectivo SOL, Lesbianas socialistas, Archivos y Memorias Diversas, Apoyo Mutuo entre Familias Diversas, Ikatiani, Guerrilla Gay, Rosas Rojas, Pan y Rosas, Red Mexicana de Personas de Lucha contra el SIDA, Yaaj, Bearmex, Círculo del Latigo Negro y Translatinas, entre otros/as.

La marcha se inició en el famoso obelisco del Ángel y culminó en el monumento a Benito Juárez, lugar donde diversas organizaciones y referentes LGBTTTI+ compartieron sus demandas.

 

Los organizadores leyeron una sentida y política proclama que señalaba:

“Fue el último sábado de junio de 1979 que un puñado de hombres y mujeres acudieron a la convocatoria de la Coordinadora de Grupos Homosexuales (FAHR, Lambda y Oikabeth) para marchar en conmemoración de los 10 años de la rebelión de Stonewall, exigiendo la erradicación de las razzias, la violencia machista, el derecho sobre el propio cuerpo, la libertad sexual, igualdad de derechos. De estas peticiones, pocas han encontrado solución. Tras la pandemia del VIH surgieron otras demandas: derecho a la salud, campañas de prevención, medicamentos accesibles. Hemos llegado al siglo XXI y los logros han sido el acceso a medicamentos, el matrimonio igualitario, la adopción y la rectificación de actas en mayor o menor medida”.

¿Por qué marchamos?

“Ni crean que hemos ganado, al contrario, nuestro espacio creado por excelencia para la protesta pública ha sido tomado para beneficio de candidaturas, marcas, gobiernos, partidos políticos con fines utilitarios y de pinkwashing. Es por ello que este sábado 30 de junio de 2018, quienes sobreviven a los tres grupos fundadores de la movilización Lésbica homosexual, junto a grupos, activistas y personas de las poblaciones LGBTTTI +, marchamos por todas aquellas personas asesinadas en función de su preferencia / orientación sexual e identidad u expresión genérica. Marchamos por todas aquellas personas asesinadas o desaparecidas de nuestras poblaciones, a causa de la espiral de violencia. Marchamos por un acceso real a la salud para personas de nuestras poblaciones LGBTTTI de manera especializada y sin prejuicio o discriminación alguna. Marchamos por la completa despatologización de la condición trans, sin cortapisas. Marchamos por el libre ejercicio y disfrute de nuestros cuerpos, desde el derecho al aborto legal y seguro, el derecho a la eutanasia y el suicidio asistido hasta la exigencia de que el Estado no disponga de nuestros cuerpos después de la muerte. Marchamos por los derechos nuestros y nuestras hermanas migrantes LGBTTTI ingresen a nuestro país o aquellos que decidan residir en otros países. Marchamos por los derechos nuestras infancias y también nuestros adultos mayores ambos negados por su edad y su productividad, pero que son nuestro lazo con la propia historia y nuestro futuro. Marchamos por nuestras hermanas, hermanos con alguna discapacidad, que enfrentan dobles marginaciones y necesidades dadas transversales. Marchamos por nuestras poblaciones entre los pueblos originarios, invisibilizados por prejuicios socio culturales y desprotegidos por las políticas públicas. Marchamos por nuestras poblaciones en situación de calle, que viven en el olvido y en la perpetuidad de un doble o triple estigma. Marchamos por nuestras poblaciones en los centros penitenciarios, cuya marginalidad se ve en aumento por su orientación/preferencia o expresión de género. Marchamos por los ricos y por los pobres, por los patrones y los obreros, porque el trabajo deje de ser fuente de pobreza y sumisión. Marchamos por los estudiantes y maestros violentados por las reformas laborales Marchamos, marchamos. Marchamos porque ya no queremos realidades, queremos utopías”.

Juan Jacobo Hernández

Yo participé emplumada, activa y entusiastamente en la Marcha del Orgullo del Crítico de Ciudad de México, entrevistando en exclusiva para El Desconcierto al reconocido e histórico activista de la diversidad mexicana Juan Jacobo Hernández, Fundador del  Colectivo Sol y amigo personal de los cronistas Pedro Lemebel y Carlos Monsiváis.