Los 60 refugiados que recibió Barcelona este miércoles y que llegaron en el barco de la ONG Open Arms vienen escapando de Libia, al que describen como un infierno.

“Antes de matarles, los violaban delante de nosotros. Les bajaban los pantalones y después los asesinaban”, así lo cuenta Tagnabou Elvis a ElDiario.es, uno de los inmigrantes que sufrió de la tortura y explotación sexual del que fue víctima junto a decenas de otras personas y que llegó en la embarcación catalana.

Elvis estuvo encerrado durante un año y medio al interior de un búnker oscuro, al que no entraban rayos del sol, sin ventanas, donde tenían hacinadas a muchas personas y del que no podía escapar. “Como nos golpeaban tanto, había días que estaban agotados y se hartaban de pegarnos”, relata antes de explicar y normalizar que “todos los días uno debía morir”. 

Al llegar la noche, “si te llamaban, era mala señal”, indica. “Decían ‘ven, ven’ y disparaban. Yo vi como mataron a mi amigo. Cuando estás en esa situación, solo dios puede ayudarte”, relata el joven que tiene en su cuerpo dos grandes cicatrices inflamadas, una prueba y recordatorio de los golpes diarios de las milicias que lo mantenían en cautiverio.

“Cada día asesinaban a uno delante de nosotros. Antes solían violarle. Todas las semanas traían a gente nueva. Mataban, dejaban hueco, para encerrar a otras personas capturadas”, apunta el burkinés sobre la forma de operar de las milicias en Libia, lugar al que la Unión Europea desea volver a enviar a los inmigrantes que escapan del país.

Elvis cuenta que logró escapar del cautiverio gracias a que “el carcelero se emborrachó y se dejó la llave puesta. Huimos todos”. De ahí se encontró con una persona que le prestó refugió y le pagó un pasaje a Europa.

Semanas más tarde se encontraba viajando sobre una barca neumática con 60 personas que tenían historias como la suya cuando se encontraron con el barco de la ONG catalana que los llevó a tierra para poder contar el horror que sufrió en Libia.