Al borde del abismo. El realizador chileno Nicolás López vive días complejos tras la revelación de las denuncias por acoso y abuso sexual en su contra. De hecho, esta mañana se confirmó el cierre definitivo de la productora Sobras, que acompañó su carrera desde que era joven, por decisión conjunta tomada junto a su socio Miguel Asensio.

Luego de que se conocieron públicamente las acusaciones de un grupo de actrices en contra del realizador, a través de un reportaje de la revista Sábado, el director se puso en contacto vía teléfonica y WhastApp con varias mujeres a las que conoció laboralmente para pedirles su apoyo. 

Según informó Capital, López les contó que tras el reportaje estaba buscando nombres para la firma de una carta en donde se desmienten las acusaciones en su contra. Sin embargo, quienes conocen al cineasta -que contrató los servicios de Imaginacción, la empresa de Enrique Correa, que también asesora a Herval Abreu- aseguran que le ha ido bien en su búsqueda de apoyo público.

Las mujeres contactadas por el realizador prefieren no hacerse parte de su defensa, ya que no tienen claro si es culpable o no de los hechos que se le acusan, que incluyen varios episodios de abuso sexual, acoso y abuso de poder, entre otros. Por estos días, López pasa el peor momento de su carrera refugiado en la casa de su madre, mientras recibe la asesoría directa de su abogada Paula Vial.

“No soy un acosador, no soy un abusador. Lo repito, puedo haber sido un descriteriado, pude haber sido un barza, pude haber sido un jote, pude haber sido un imbecil, pero eso (abusador) no lo soy”, señaló el director en un video grabado hace pocos días.