Tras dos años de intenso debate, el Parlamento Europeo rechazó este jueves, por 318 votos en contra, 278 a favor y 31 abstenciones, la controvertida reforma de la legislación sobre los derechos de autor (Copyright) en la Unión Europea (UE). “El voto es una victoria para la democracia”, dijo EDiMA, grupo de presión que reagrupa a las GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) y otras empresas mayores del sector de las tecnologías.

El resultado de la votación hará que el texto vuelva al pleno en septiembre, para un nuevo debate ya que la Eurocámara no quiere abandonar este tema ya que tiene que modernizar los derechos de autor para adaptarlo a la era de la revolución digital. Mientras, sigue en vigor una directiva aprobada en 2001. Este rechazo en la Eurocámara significa que el Parlamento Europeo no puede iniciar las negociaciones sobre esta reforma con los Estados miembros y la Comisión Europea.

La reforma contiene dos puntos especialmente polémicos: el 11 y el 13. El primero permite a los editores de prensa autorizar o prohibir a los agregadores de noticias online (como Google News) que reproduzcan las publicaciones de sus medios, y decidir si quieren cobrar por ello. El segundo afecta a los portales que se basan en almacenar contenidos de usuarios y difundirlos activamente, con fines comerciales (como YouTube), ya que responsabilizará a estas plataformas por lo que suban sus internautas, se les obliga a obtener licencias de los propietarios legítimos de las obras y a bloquear antes de su publicación cualquier material que viole el copyright.

Con la modificación, los editores de prensa vieron una solución rápida para acabar con la utilización gratuita de su contenido en internet, que diezmó los ingresos de los medios tradicionales. Sin embargo, ese mismo punto fue considerado como una traba a la libertad de expresión por parte de las grandes compañías tecnológicas estadounidenses. También aseguraron que sólo beneficiaría a los editores de prensa más importantes en detrimento de los grupos independientes.

Los consensos, en cambio, giraban en torno a los artículos 14, 15 y 16: pretenden garantizar más transparencia, poder de negociación y remuneraciones justas para los creadores en su relación con los intermediarios como productoras, discográficas o editoriales.

La votación de este jueves llevó a que durante las horas previas del miércoles Wikipedia cerrara sus páginas en al menos tres países europeos, en protesta a la propuesta. “La directiva amenazaría la libertad en línea e impondría nuevos filtros, barreras y restricciones para acceder a la web”, explicó Wikipedia España en un comunicado.