A través de una encuesta realizada a más de 450 mujeres que se declaran lesbianas o bisexuales en los distintos lugares del país, la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio llevó a cabo un estudio que busca conocer cómo es ser lesbiana en Chile.

Tras una convocatoria masiva realizada por la organización en 2017, las mujeres respondieron a las más de 40 preguntas de un formulario en línea, aplicado entre mayo y junio de este año. Los primeros resultados ya arrojan algunos indicios sobre el escenario general: un 27,7% percibe ingresos económicos menores a $276.000, el sueldo mínimo en el país.

La mayoría de las mujeres aseguró que visibilizan su orientación sexual entre los 14 y 19 años, mientras que un 40,3% aseguró haber sido obligada a recibir “atención en salud mental”. 

Otras cifran alarman sobre la discriminación y acoso que viven las lesbianas en el espacio público: por ejemplo, un 70%  de las encuestadas aseguró haber sido acosada en la calle por su orientación sexual, mientras que un 68% señaló no haber acudido a un ginecólogo a realizar el Papanicolau -examen de rigor que permite evaluar alteraciones celulares en el cuello uterino, como la presencia del cáncer cervicouterino- por miedo a ser discriminada. Una cifra que da cuenta de los obstáculos, desinformación y prejuicios que enfrentan las mujeres lesbianas a la hora de recibir atención médica sexual.

Entre otros resultados, un 89,5% de las lesbianas que fueron encuestadas se declara feminista. Sobre la investigación, la encargada del área de estudios de la Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio, la socióloga Nicole Rojas, sostuvo que el cuestionario contempló temas para caracterizar a la población participante, sus identidades, discriminación y violencia, relaciones de pareja y maternidad, salud sexual y comunidad lésbica y ciudadanía.

“El impacto del estudio para la comunidad LB significa contar con la primera radiografía a las implicancias que tiene vivir nuestras relaciones sexo afectivas en una sociedad conservadora como la nuestra y al territorio físico en que nos encontramos”, explicó la especialista, destacando un dato relevante: solo el 35% señaló haber “contado” su orientación sexual en todos los ámbitos, lo que a su juicio “también habla que aún persiste la seguridad del clóset”.

En adelante, la organización realizará un análisis exhaustivo de los resultados, para lograr una radiografía más completa de las vivencias de mujeres identificadas como lesbianas y bisexuales en el país. El análisis final será presentado a través de una publicación que será donada a universidades, centros de investigación y organizaciones de la sociedad civil.