Recientemente el Partido Socialista de Chile realizó una Conferencia Nacional de Programa y Organización, ocasión en la cual se aprobó incluir en su declaración de principios lo siguiente: “El Partido Socialista se declara feminista y antipatriarcal. El feminismo socialista aspira a la igualdad entre hombres y mujeres, en todos los ámbitos de la vida política y social, tanto pública como privada, y procura la creación de una nueva sociedad, en la cual se ponga fin a todo tipo de desigualdades y discriminaciones, entendiendo que sus fuentes principales, aunque no exclusivas son la clase y el género”.

La declaración sobre el carácter feminista del socialismo chileno es producto de la lucha incesante de cientos de mujeres militantes que durante décadas han abogado por relevar la opresión y exclusión que sufren en razón del género, y por evidenciar que si el socialismo quiere ser realmente emancipador y satisfacer su aspiración a lograr la igualdad y la libertad para todos los seres humanos, entonces debe ser feminista, trascendiendo el análisis de las desigualdades exclusivamente desde la óptica de la clase.

La preocupación por la situación de las mujeres (“la cuestión femenina”) en el socialismo, a nivel universal, se remonta a la primera mitad del siglo XIX, de modo que es posible encontrar autoras y autores representantes del socialismo utópico y del socialismo científico que abordan las desigualdades de género y su relación con la clase, entre ellas se pueden mencionar, por ejemplo, a Flora Tristán, Clara Zetkin y Alejandra Kollontai.

En nuestro país, la inquietud por las desigualdades que afectan a las mujeres se encuentra presente en el socialismo desde la propia constitución del Partido Socialista de Chile. De hecho, al revisar el acta de la sesión de fundación del partido, de abril de 1933, es posible observar que se propone que la declaración de principios del partido considere la “reivindicación de la mujer”. Es por ello que sostenemos que esta declaración sobre el carácter feminista del Partido constituye una deuda histórica: ya hace 85 años, en el momento mismo en que se origina esta colectividad, se plantea la inquietud de incluir en los principios del partido la necesidad de reclamar con vehemencia los derechos de las mujeres.

De ahí en adelante, tanto los programas del partido, como en los acuerdos de los Congresos (organismo superior del partido), es posible encontrar referencias a las principales formas de opresión que viven las mujeres. Por ejemplo, en el Programa del año 1936, ya se planteaba la abolición del régimen de sociedad conyugal y su reemplazo por otro que entregue a ambos cónyuges plena libertad sobre su patrimonio, se planteaba establecer una “matria potestad” que nivelará los derechos de la madre con el padre, y la supresión del delito de aborto.

Como señalábamos, el debate sobre la situación de opresión y exclusión que viven las mujeres, y su importancia para la identidad partidaria, existe desde el momento mismo de su creación. Y si bien celebramos el esperado avance consignado en la Conferencia de Programa y Organización, también reconocemos que aún falta por avanzar al interior de nuestra colectividad para hacer realidad y dotar de sentido su definición de feminista y antipatriarcal, de modo tal que se refleje en las prácticas partidarias y en la cotidianeidad de todos sus militantes.

Karina Delfino Mussa, Vicepresidenta de la Mujer del Partido Socialista de Chile

Catalina Lagos Tschorne, abogada feminista, co-coordinadora del Programa de Género de Instituto Igualdad

Natalia Flores González, lic. en Ciencias Sociales, co-coordinadora del Programa de Género de Instituto Igualdad