Son candidatos a ganar el Mundial. Llegan como favoritos en el duelo por cuartos de final contra Uruguay. La Francia liderada de Didier Deschamps es una cuna de buen fútbol gracias al talento joven de sus estrellas y de gran riqueza multicultural.

El dato es revelador. De los 23 seleccionados para vestir de azul del campeón del mundo en 1998, 14 tienen raíces fuera del país galo, principalmente de tierras africanas. Toda una radiografía de las migraciones en Europa.

Uno de ellos es Kylian Mbappé, la joven estrella francesa que juega en PSG de la ciudad de París, cuyo padre es camerunés y su madre argelina. Selecciones que también querían al talento de 19 años, pero él prefirió jugar por Les Blues.

Otro de los destacados y llamados a ser figuras en esta llave por Francia son Paul Pogba, quien tiene ascendencia de Guinea, Corentin Tolisso de Togo, Ngolo Kanté y Ousmané Dembélé de Mali, Samuel Umtiti también de Camerún, y el central de Raphaël Varane de Martinica.

En tanto que en la banca también cuenta con representantes de sangre extranjera, como Steve Mandanda, Steven N’Zonzi y Presnel Kimpembe del Congo, Adil Rami de Marruecos, Djibril Sidibé y Benjamin Mendy de Senegal, Blaise Matuidi de Angola, Nabil Fekir de Argelia (Fekir) y Thomas Lemar de Guadalupe.

Pese a que racimo de diversidad que demuestra la Selección gala, el DT, Deschamps, ha sido criticado en varias ocasiones y no solo por la prensa. Previo a la Eurocopa 2016, Karim Benzema, el delantero del Real Madrid, sostuvo que no era convocado por racismo y por profesar ser musulmán. Sin embargo, esa aseveración queda desmentida al revisar los credos de los jugadores que hoy defienden a Francia, ya que varios también son creyentes de la misma religión, entre ellos el propio Pogba.

Pero este es un fenómeno habitual durante los últimos años en el fútbol francés: Zinedine Zidane es descendiente de argelinos; David Trezeguet es franco-argentino y Marcel Desailly nació en Ghana.