La ola feminista que atraviesa nuestro país, también se vive en Argentina, resonando por toda Latinoamérica y el mundo. Ha instalado necesidades como combatir la violencia machista y ha abierto debates sobre el aborto legal, seguro y gratuito tanto en Chile como en Argentina, donde hace poco se aprobó en la Cámara de Diputados el proyecto de ley con fuertes movilizaciones empujando la agenda parlamentaria en esta materia.

Lucila de Ponti (32) es diputada por Rosario y cuenta en esta entrevista los entretelones de la lucha por el aborto legal y cómo se puede expandir la demanda al resto de América Latina.

¿Cuándo se conforma la demanda por el aborto libre, seguro y gratuito?

La demanda por el aborto libre, seguro y gratuito forma parte de la demanda histórica del movimiento feminista en Argentina. Podemos ubicar un primer punto de inflexión cuando el año 2005 en Argentina se realiza un encuentro nacional de mujeres donde se constituyó la campaña nacional por el aborto legal, seguro y gratuito que incorporó a mujeres de distintas extracciones políticas que estaban unidas en la tarea de construir una estrategia sobre todo parlamentaria para poder influir en la política y que se conquiste desde lo normativo el derecho al aborto legal. Durante muchos años fue una demanda y una consigna bastante marginal, no se había podido llevar a una escala más masiva. Esto empieza a suceder desde el año 2015 cuando en Argentina irrumpe en la escena pública con mucha fuerza el movimiento feminista primero desde la demanda y la consigna de #NiUnaMenos que tenía que ver con la participación política de las mujeres en contra de todo tipo de violencia machista. Esto fue generando una participación cada vez más masiva de mujeres y este año en el 2018 eso de alguna manera encuentra una cristalización en la demanda por el aborto legal porque se abre la posibilidad de discutir esta ley en el parlamento. Eso genera que toda esta gran cantidad de mujeres, de identidades disidentes, de personas que participaban del feminismo pudieran canalizar de alguna manera toda su acción y su demanda en esta demanda concreta. Así que fue un proceso que realmente ha logrado darle fuerza a esta reclamo particular del aborto pero que tiene sus raíces en la demanda y el planteo del feminismo como cuestionamiento social más integral.

¿Cuáles son las bases sociales que tiene este movimiento, quienes son los sectores movilizados? ¿Cuál es el sector que logra aglutinarse en esta demanda?

En lo que tiene que ver con la participación en el movimiento feminista es mucho más multiclasista y tiene diversos orígenes y diversas ramificaciones. Pero, la demanda y lo que tiene que ver con el reclamo y la reivindicación por el aborto legal yo creo que los sectores movilizados son de mujeres muy jóvenes: estudiantes secundarias y con mayor proporcionalidad de la clase media. También muchas de ellas son trabajadoras, estudiantes universitarias, estudiantes secundarias, profesionales y más pero que generalmente viven en la ciudad y que tienen una base social más de clase media.

– ¿Hay tomas de liceos y universidades por esta demanda?

Sí, fundamentalmente han habido tomas de escuelas, de colegios secundarios y de liceos. El día que se votó la ley en el congreso se tomaron alrededor de 20 colegios en la capital federal y realmente el movimiento estudiantil secundario sobre todo las mujeres de la secundaria han tenido una participación importantísima en este proceso. En las universidades también pero no fue tan fuerte el proceso de tomas.

¿Qué rol cumplen los hombres dentro del movimiento? ¿Cómo ves que ha ocurrido este cuestionamiento hacia ellos y si ha existido el cómo ellos se pueden sumar a esto?

Sí, es un gran debate, y hay distintas posiciones en las organizaciones que forman parte del movimiento feminista. Algunas han decidido que los varones no participen de las movilizaciones, otras han decidido que participen en un lugar secundario sin ocupar la centralidad ni la referencia sino acompañando a las mujeres, otras han decidido que participen como siempre. En realidad es una discusión abierta, lo que sí está claro es que es un movimiento social protagonizado por mujeres y que los varones tienen un rol secundario de acompañar o también de poder preguntarse y cuestionarse a sí mismo cómo ejercen la masculinidad y de que otras formas posibles de ser varón existen de lo que se conoce tradicionalmente por fuera del estereotipo del macho o el varón que tiene que poderlo todo y que tiene que ser la centralidad de todo. Yo creo que la tarea más importante que tienen los varones es la de poder llevar la cofradía a los espacios más masculinizados no solo en lo político o ámbito organizativo sino los ámbitos sociales, familiares, en las escuelas, en las universidades. Hay muchos espacios donde los varones se pueden empezar a preguntar qué tienen que cambiar ellos para construir una sociedad distinta a las que nos manda el patriarcado. Y creo que esta discusión está abierta y que ha sido muy desconcertante para muchos varones que siempre están acostumbrados a ser el centro de y la conducción de los procesos de transformación y en este caso no les ha tocado ese rol y los ha dejado desconcertados. Es interesante que esto pase y que piensen en desde qué otro lugar pueden ocupar.

– ¿Qué rol han cumplido las organizaciones de izquierda o el peronismo en este caso? ¿Cómo ves que las organizaciones de izquierda se han adaptado o han reaccionado frente a esta ola feminista que ha pasado por Argentina y Chile?

En Argentina tanto las organizaciones peronistas como las de izquierda más tradicional han sido muy machistas históricamente. Si ves algunas desde siempre han levantado la demanda por el aborto legal igual en su forma de organización y en el lugar que le dan a las mujeres en sus organizaciones siempre han sido muy machista. Te poneés a ver las organizaciones sociales, los partidos políticos incluso los más anti-sistema, sus conducciones son mayoritariamente ocupadas por varones. Y esto es un problema que tenemos todas las organizaciones. Nos pasó que con esta participación tan masiva de las mujeres y que la agenda del feminismo se ponga en el centro es un cimbronazo y golpea fuertemente a nuestras organizaciones en el sentido de interperlarnos de que tenemos que cambiarnos para estar a la altura de estos movimientos sociales, de formar parte de estas transformaciones y también discutir con ello las posibilidades de construir organización y políticas para el futuro y que no siempre tiene que ser con los esquemas más clásicos sino que tienen que ser revisadas, tienen que ser nuevas y tienen que incorporar al feminismo en todos sus planteos. El feminismo es anticapitalista porque cuestiona la acumulación de valor de la misma manera que el capitalismo cuestiona que hay un trabajo no reconocido, como se plantea también en planteos anticapitalistas, y las bases de nuestra sociedad, todo. Entonces, me parece que desde lo teórico no tendría que haber ninguna contradicción, ahora en la práctica nos cuesta mucho porque implica romper con un montón de modelos viejos, y de cosas que estábamos acostumbrados de hacer de otra manera, y es una discusión que estamos dando todos los días.

¿Y han tenido emergencias de casos de violencia de género en sus organizaciones?

Sí, absolutamente. En mi organización, tuvimos que construir un protocolo de intervención para los casos de violencia porque para el empoderamiento de las mujeres y de esas cosas que no se podían decir antes y que no se denunciaban, empezaron a surgir un montón de cuestiones que las mujeres ya no podemos aceptar, y que estamos dispuestas a denunciar. Ahí surgieron un montón de casos al interior de la organización, que a nosotras nos obligó a construir un protocolo con un comité que pueda construir un criterio relativamente integral y que sirva para resolver todos los casos o la mayoría de ellos, porque realmente han surgido casos que son muy preocupantes y que ya no se pueden dejar pasar de largo. A mi me pasa que es como una actualización y revitalización de todo mi pensamiento militante y ya no quiero formar parte de una organización con un compañero varón que está dispuesto a obligar a una compañera a hacer cosas que ella no quiere hacer, ejerciendo su poder en la organización. Ya no estamos dispuestas a aceptar eso y las organizaciones estamos todas atravesando esos procesos.

¿Cuáles fuerzas políticas se han opuesto a este cambio y cuáles han sido sus discursos?

Lo que pasó con la discusión sobre el aborto es que atravesó todos los partidos políticos. En todos los partidos políticos hubieron posiciones a favor y posiciones en contra, inclusive en Cambiemos, en el partido de gobierno, donde habían muchos diputados y diputadas que estaban en contra pero muchos otros que estuvieron a favor y que trabajaron para que la ley se apruebe. Lo mismo con el peronismo, hubo una parte importante del peronismo que estuvo en contra con las posiciones más conservadoras, y por supuesto la iglesia que estuvo todo el tiempo en contra, pero las posiciones me parecen que eran aferrarse a este concepto de defender la vida del embrión, desde los primeros días del embarazo, lo cual disfrazaba un concepto que entiende a la mujer como un objeto que está naturalmente destinado a ser madre más allá de que no lo quiera y de que no lo elija, y que este es su destino natural y que por eso tiene que de alguna manera dejarse llevar por los designios de la naturaleza y de Dios, quitando toda posibilidad de voluntad, decisión y de deseo de la mujer. Me parece que estaba eso, de no poder soportar que una normativa que avanzara en reconocer libertad y derechos para las mujeres y que tienen que ver también con el cuestionamiento de si la mujer va a estar solamente pensada como el organismo procreador de una sociedad y no pensada como sujeta política como lo pensamos nosotros. En ese sentido, a mi me parece que lo que estaba en el fondo era eso, que las mujeres venimos al mundo a ser madres, que queramos o que no queramos. Incluso en la segunda parte del debate surgió con mucha fuerza un argumento de parte de los que se oponían con que aprobar el aborto era un mandato del Fondo Monetario Internacional y de organismos internacionales que querían a través de esto desarrollar una política de colonialismo poblacional, ósea, controlar el crecimiento poblacional de Argentina y de todos los países que aprueban el aborto. Para nosotros esos argumentos eran una falta de respeto total al debate, al lugar que tenemos las mujeres en el debate y en la sociedad. Tiene que ver con no soportar de que las mujeres avancemos en la conquista de nuestros derechos, de nuestra libertad.

– ¿Esos eran argumentos de un sector del peronismo?

Sí, esos argumentos los llevó un cura tercermundista. Fue duro.

¿Y cuál fue el caballo de batalla del argumento pro-aborto?

Para nosotras la razón más inmediata y que también fue la más efectiva en términos de discurso social y político fue la que tiene que ver con que elegir no era “aborto sí o aborto no”, sino si íbamos a seguir teniendo abortos clandestinos o si íbamos a pasar a tener una política de salud pública para que se puedan realizar abortos seguros. Esto significaba decir que los abortos existen, a pesar de que el sistema penal los penalice y que iban a seguir existiendo por más de que se apruebe la ley. Lo que tenemos que decidir es si dejamos que las mujeres sigan muriendo por tener abortos inseguros o si seguimos desarrollando una política de salud pública para resolver esto que nos parece una problemática que está presente en la sociedad.

La votación fue estrecha. Si nos pudieras contar, ¿cómo se vivió esto en el parlamento, en las calles, como si les contaras a tus nietos?

Sí, fue estrecha por 4 votos. Bueno, fue un día muy emocionante, porque era un día histórico y aparte porque en las calles se empezó a juntar una movilización increíble. Fui a muchas movilizaciones en mi vida y esta fue una de las más grandes y más masivas de las cuales participé. Durante ese día salía del recinto para ir a la calle y no podía caminar por la cantidad de mujeres que habían, no se podía avanzar por la cantidad de personas que se habían juntado ahí y que se quedaron a pasar la noche, a acampar, aunque era tirando bolsas al piso, hicieron fogatas, hicieron de todo para soportar la noche que además hacía un frío tremendo, y que estuvieron hasta el otro día. Para nosotros eso era nuestra principal fortaleza, que la calle estaba repleta de mujeres y también era un compromiso muy grande porque sentíamos que era necesario e indispensable para los votos que nos faltaban, y que no obtuvimos hasta una hora antes de la votación. La sesión duró 22 horas y una hora antes de la votación, no teníamos todavía los votos que nos hacían falta para ganar, y de hecho pensábamos que no los íbamos a poder tener, ya habíamos hablado con todas las personas que podíamos hablar, habíamos usado todas las herramientas que teníamos, y se hacía imposible. Hasta que, finalmente, surgió del lugar menos pensado de una provincia que es La Pampa, que es una provincia media conservadora, donde no esperábamos que iba a pasar lo que pasó: que 2 diputados se dieron vuelta y dejaron de votar en contra para votar a favor porque habían hablado con el gobernador de su provincia que les había dicho que no podían dejar de estar en sintonía con este momento histórico que se estaba viviendo y que tenían que votar a favor. Después, se terminó a sumar uno más de un diputado que también no se terminaba de decidir de la provincia de Tierra del Fuego. Cuando supimos de estos votos salimos corriendo a buscar a los diputados para confirmar y cuando nos confirmaron, teníamos una alegría increíble y veíamos las caras de los que estaban en contra ya que ellos también se habían enterado de que teníamos esos votos, y bueno, ya estaban derrotados.

¿Qué impacto ha tenido esto en los medios de comunicación, hay más comunicadoras mujeres? ¿Estas discusiones llegaron a la mesa familiar?

Sí, siempre dijimos estos meses que nuestras principales aliadas habían sido las hijas y esposas de los diputados que en muchos casos les habían pedido que por favor votaran a favor de la ley porque realmente fue una discusión que llegó a las casas. A mi me pasó con mi mamá y mis dos abuelas, que yo vengo de una familia de formación católica y que pensaba que iban a estar totalmente en contra, y las tres estaban a favor y estuvieron también apoyando todo este proceso. Esto pasó en todas las casas de Argentina donde en todos lados se discutió esto, y también con los medios hubo algo muy importante que fue que en este debate se sumaron a participar muchísimas periodistas, actrices, artistas, cantantes, muchísimas influencers artistas muy jóvenes que tienen influencias muy grandes sobre las pibas mas jóvenes y que se manifestaron, militaron y trabajaron para que esta ley se apruebe. Ese día muchas de ellas hicieron espectáculos ahí en la concentración, estuvieron todo el tiempo trabajando yendo a los medios. Unas semanas antes de las votaciones tuvimos los premios Martín Fierro, son los premios así como los oscars de la televisión argentina, y en esa ceremonia todas las mujeres que estaban a favor fueron con sus pañuelos verdes que eran el símbolo de nuestra lucha acá y muchas dijeron que estaban por el aborto legal así que hubo una participación muy alta por parte de las mujeres que están en los medios y eso fue un elemento importantísimo para que pudiéramos ganar esta votación.

¿Qué rol ha jugado Macri en esto?

Macri lo único que hizo fue que en su discurso de inauguración de las sesiones parlamentarias a principio de año el dijo que el tema se tenía que discutir en el parlamento y dejó la posibilidad de que los bloques de las dos cámaras del oficialismo cada diputado tuviera la decisión que quisiera. Después él no hizo más nada, cuando se le preguntó dijo que estaba a favor de la vida, que era la consigna de los que estaban en contra del aborto legal, y después no dijo más nada, no nos ayudó a juntar ningún voto, no puso ningún recurso a favor de esta causa. Lo único que hizo fue decir que estaba de acuerdo con que este debate se diera en el congreso, después el resto del trabajo fue de las mujeres en la calle y en el parlamento.

¿Qué esperas que pase para el 8 de agosto, el día que se vota en el senado?

Creo que en las calles van a estar de nuevo las mujeres movilizadas como fue el 13 de junio y volverá a ser masivo. Estoy segura y tengo fe de que se va a aprobar en el senado. Este movimiento social tan intenso y potente que está sucediendo en Argentina va a ser lo que va a influir en que los senadores y senadoras aprueben esta ley.