Como estudiantas del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, reflexionamos y trabajamos en identificar, nombrar y situar distintas manifestaciones violentas e innecesarias que ocurren dentro de las salas de clases, y cómo no, en las lógicas comunicacionales.

En el contexto de nuestra movilización feminista en ICEI, en ningún momento nos fue indiferente el actuar y las malas prácticas que el ex profesor de nuestro Instituto, Juan Pablo Cárdenas, había realizado en la Radio UChile y dentro de nuestras aulas.

¿Cómo era posible que un profesor denunciado por acoso laboral y sexual en un medio de comunicación, estuviera realizando la cátedra de Ética y Tratamientos Periodísticos para estudiantes de primer año de Periodismo?, ¿por qué a nadie le hizo ruido?

Al defensor de los Derechos Humanos durante dictadura, se le realizó un sumario administrativo por parte de la Universidad de Chile, debido a denuncias de acoso laboral y sexual en su desempeño como trabajador de la emisora radial de la misma institución. Esta investigación evaluó las faltas administrativas del denunciado, sin embargo, dicho proceso y – contrario a todo principio de nuestra movilización- otorgó garantías para el denunciado y no así para las víctimas, quienes se vieron desprotegidas por los procesos indagatorios y las ineficiencias de los protocolos de acción.

El pasado 24 de mayo se hizo pública su renuncia, acogiéndose a la Ley de Incentivo al Retiro, a pesar de que el sumario administrativo aún no era divulgado oficialmente. Ésto, sumado a que la presión que como Asamblea Feminista de ICEI, constituida por alumnas de las carreras de Periodismo y Cine y Televisión, habíamos solicitado su desvinculación semanas antes como primera demanda de nuestro petitorio interno.

Hoy, tras la publicación de su carta de despedida, insistimos y recordamos que Cárdenas fue declarado culpable de maltrato laboral a trabajadores/as de la Radio UChile. En este contexto, no deja de ser preocupante que las denuncias de acoso sexual en su contra hayan sido desestimadas en un proceso sumario poco transparente.

Es lamentable que Cárdenas use un medio de comunicación para limpiar y proteger su imagen sin antes velar por la transparencia, la ética y la coherencia del rol periodístico; a pesar de contraargumentar las lógicas imperantes neoliberales de una parte importante de la prensa en Chile, ésto no garantiza la responsabilidad ni la ética del periodista con el medio.

Además de su deplorable actitud frente a los/las trabajadores de la Radio UChile durante largo tiempo, su comportamiento dentro de la sala de clases se caracterizó por comentarios inadecuados, con un sesgo machista e irresponsable sobre el quehacer periodístico.

Cárdenas, al hablar en su carta de despedida sobre envidias, resentimientos y calumnias, vislumbra que no ha hecho un esfuerzo por comprender y sincerarse respecto a las malas práctica, al machismo y a la violencia que ha ejercido durante su trayectoria como periodista y comunicador social.

Por eso, es de suma urgencia que el rol de los/las periodistas debe ser repensado, refundado y reconstruido. Insistimos en que es contraproducente no cuestionar ni pronunciarse respecto a las prácticas de un comunicador insigne e influyente en el periodismo nacional.

/ Radio U. de Chile

El trabajo de Juan Pablo Cárdenas en las épocas oscuras y violentas que vivió el periodismo nacional no implica ni garantiza por esencia que posea una ética y un trabajo incuestionable e intachable. Es necesario derribar esta creencia para poder avanzar y profundizar en el debate sobre la construcción de un nuevo periodismo responsable, realmente ético y con enfoque de género.

En todas las esferas de la sociedad, el feminismo ha llegado para destruir y tensionar paradigmas, para cuestionar la manera en que nos relacionacionamos en nuestro entorno personal, laboral y académico, en respuesta a la lógica patriarcal imperante y sus innumerables despliegues y encuentros.

Como futuras comunicadoras creemos que mediante el feminismo es posible conseguir y crear un nuevo modo de hacer periodismo, en el que las reflexiones tanto personales como colectivas sean la base de un ejercicio profesional que no de espacios a quienes sustenten o repliquen conductas que menoscaben, violenten o vulneren a las personas.

Las comunicadoras seguiremos trabajando para que las prácticas machistas sean erradicadas de la comunicación y para que no vuelva a ocurrir que periodistas como Juan Pablo Cárdenas sean protegidos por la institucionalidad ni por la burocracia al servicio del patriarcado.

La revolución y las comunicaciones serán feministas o no serán.

Asamblea Feminista Separatista ICEI