Sin duda el Mundial de Rusia 2018 ha sido uno de los más emocionantes del último tiempo y muchos no pueden creer que ya queda menos de una semana para que éste termine.

Cuatro son los candidatos para quedarse con la copa pero sólo dos podrán disputar la tan anhelada final en Moscú. Es por esto que desde El Desconcierto nos contactamos con un entendido en la materia para echarle más carbón a los últimos partidos de la Copa del Mundo.

Hablamos del escritor Roberto Meléndez, el autor de Barrio Bravo Mundial, el libro más vendido en nuestro país durante el mes de julio y que reúne una serie de relatos ambientados en distintos mundiales.

En la conversación hablamos de las figuras de la cita planetaria como Mbappé y Modric, también del proceso que llevó a Bélgica a tumbar a Brasil en cuartos de final, de la inmigración en las selecciones europeas y de una Copa del Mundo que ha demostrado que “ya no se gana solo con la camiseta”.

-¿Qué te ha parecido el Mundial hasta ahora?

-Me ha parecido un Mundial entretenido. Han tenido mucha emotividad los partidos. Obviamente, nosotros desde Chile lo miramos desde un recelo, una distancia por no participar. No es una ausencia como las anteriores. Es una ausencia que duele mucho más por el hecho de haber sentido que en algún momento eramos parte del fútbol internacional, y de manera competitiva, después de haber ganado dos Copas América y llegar a una final de Copa Confederaciones, de haber ido a dos mundiales y tener una generación muy buena pa’ la pelota, una generación que estaba mal acostumbrándonos a ser competitivos y eso le quita mucha cercanía o más que cercanía, yo te diría que la aproximación hacia el mundial siempre fue con una posición de rabia en muchas personas, sobre todo cuando veías jugar a Perú, cuando veías jugar a Argentina.

Me ha parecido  que  hemos disfrutado el Mundial por la emotividad de los partidos, con goles en el último minuto. Futbolísticamente ha sido un mundial interesante que ha dado gusto ver, pero obviamente, a nosotros nos ha costado engancharnos por la ausencia. Yo voy a ir en contra del mito de que Chile podría ser campeón del mundo porque sería muy care raja, si ni siquiera llegamos.

– Y no llegamos por algo….

-El equipo venía en baja, desde que lo tomó Pizzi, básicamente en las eliminatorias, Chile nunca logró cuajar un gran partido. El juego del equipo se volvió cadencioso, la idea de que los jugadores estaban viejos y quitarle una marcha, una velocidad al equipo, yo siento que eso también le quitó voracidad y parte de la identidad que tenía. Se volvió un equipo lento y eso jugaba en contra y se puede ver en el Mundial ahora donde los equipos con posesión y toque no están teniendo resultados.

– ¿A qué crees tú que se debe la debacle de los equipos sudamericanos, más allá de Brasil que llegó a cuartos y perfectamente podría haber estado en semifinal?

-Yo creo que, desde que veo los mundiales, se nota que hay una diferencia bastante grande entre 6, 5 equipos competitivos europeos y dos nomás sudamericanos.

En los mundiales salvo, el Uruguay de Sudáfrica 2010, que también se le allana el cuadro después de que gana un grupo muy difícil, finalmente, Sudamérica depende de sus dos grandes potencias que es Argentina y Brasil, el resto de equipos compite por estar en segunda ronda u ojala en cuartos de final pero no más que eso. Más que una debacle es una demostración de fuerza que se acrecienta jugando un Mundial en Europa.

El caso de Uruguay es elogiable. Llegaron a cuartos de final. Yo creo que cumple las expectativas. Yo siento que estar entre los ocho mejores de la copa del mundo es estar en la elite y es una buena despedida de lo que fue una generación que logró cosas super importantes.

Roberto Meléndez

-¿Cómo analizas el proceso que ha tenido Bélgica?

-Es fantástico y ese yo creo que es el caso más ilustrativo de cómo el trabajo puede lograr algo. En el caso de Bélgica hubo una planificación, hubo un desarrollo de cómo hacer mejores jugadores y en ese estudio, que tiene que ver mucho con la escuela holandesa, lo medular básicamente era el contacto con la pelota, que los cabros chicos desde muy niños tuvieran mucho tiempo el balón, aprendieran a jugar. Como dice Bielsa, el jugador de fútbol se va haciendo en la improvisación, se va haciendo en el hecho de estar jugando constantemente. Probablemente ahora cada vez los jugadores parecen un poco más mecánicos y yo lo llamo así como jugadores japoneses, en el sentido que son jugadores de academia porque claro, les falta esa cosa de la pichanga esa cosa de poder de repente usar la cuneta, usar los pies del rival, el intuir el fútbol y esa intuición tiene que ver con el contacto con la pelota.

Los belgas lo hicieron. Empezaron a jugar, entre más chicos, menos jugadores participaban para que muchos la tuvieran. No eran partidos de 11 niños de 10 años.  Eran partidos de 6 niños de 10 años. Entonces esos 5 jugadores que quedaban libres en el campo tenían la pelota mucho más tiempo. Ese proceso fue pensado, premeditado obviamente tomándose en serio lo que es la formación de jugadores.

Eso dio un gran resultado, bueno lo dio hace algunos años atrás con toda esta generación que tu la ves jugando en la Premier, jugando en la Bundesliga, jugando en los mejores equipos y ahora ganándole a una súper potencia como Brasil, en un partido que pudo haber sido un empate o en volá lo pudo haber ganado Brasil, pero bueno los partidos hay que ganarlos y siento que Bélgica dio un paso súper grande como conjunto en su carácter. Lo de Bélgica es un caso increíble a estudiar ojalá que lo replicáramos pero me parece que acá en Chile eso no va a pasar.

-Está dificil…

-Es difícil porque en general acá yo siento que el futbolero es gente muy de la idea de cada uno con su librito, son personas demasiado egocéntricas, que les cuesta trabajar en equipos y construir ideas de largo plazo donde estamos inmersos muy en el resultado inmediato.

Me pasa que cuando converso con la gente del fútbol son muy yo yo, hablan mucho de ellos mismos. A mí me llama la atención y obviamente es ilustrativo de la poca comunicación y lenguaje futbolístico que tenemos en Chile que no nos ponemos a conversar de fútbol.

-¿Lukaku o Mbappé?

-Mbappé. A mí Lukaku me encanta, de hecho, me molesta mucho cuando se le critica por tronco. Me parece que es tener una idea demasiado rígida de lo que es fútbol. No puede haber puros cinturas de goma y aparte es un jugador técnicamente muy hábil, aguanta como pocos, pero Mbappé, me pasa que yo lo veo como el jugador del futuro, el número uno del futuro y ya está irrumpiendo con una fuerza muy grande. El hecho de ser el jugador disruptivo contra Argentina en unos octavos de final que estaba difícil, me hace ponerlo en un lugar arriba de Lukaku.

– Y entre Modric y Kane…

– Buena pregunta. Modric. Obviamente Kane es la bandera de Inglaterra pero por ejemplo me la pondrías más difícil si me preguntas entre Modric y Henderson ahí yo siento que hay un jugador de los que están un poco más invisibilizados. Este loco del Liverpool que juega realmente bien es el conductor del equipo. El otro día frente a Suecia se jugó un partidazo y también lo viene demostrando en el Liverpool siendo una pieza muy clave y me parece que él es un jugador súper interesante a tener en cuenta.

El caso de Kane, obviamente, él es líder del equipo, convirtió todo los penales además jajaja y bueno tiene 6 goles y los penales hay que hacerlos y no estan fácil, ya lo demostró Cristiano Ronaldo, Messi y el mismo Modric.

Pero Modric tiene esa cualidad de que es un 6, es un 8, es un 10 en uno, y obviamente es el gran líder de esta Croacia, una Croacia que me genera cosas un poco extrañas a veces, yo me acuerdo del 2014, cuando escuchaba las declaraciones previas al partido de México y puta yo los odié a los croatas eran el equipo más soberbio, más petulante del mundo, siendo que no le habían empatado a nadie y tienen esa cosa media fascista que también es un poco perturbante, pero independiente de eso yo me quedo con Modric en vez de Kane, obviamente Kane es un jugadorazo pero Modric es superlativo, esta compitiendo para ser el mejor jugador del Mundial.

– ¿Cómo analizas el efecto de la inmigración en las selecciones europeas?

-Siento que la imagen del Francia campeón del año 98 con Marcel Desailly, Patrick Vieira, con un montón de jugadores de raza negra o raza árabe como Zidane, abre una nueva era de la integración de esas familias al mundo europeo. Yo me acuerdo de que en el año 98 habían entrenadores de ultra derecha que reclamaban porque estos jugadores no cantaban el himno.

Yo siento que la nacionalidad no va en cantar el himno, obviamente, los chilenos tenemos algo muy especial con el himno y eso ya entra en otro diálogo, pero no va en el hecho de cantar el himno más fuerte o más bajo sino que tiene que ver con cómo las personas nos vamos integrando a una sociedad o una comunidad y cómo nos vamos sintiendo parte, yo siento que el hecho de Francia ’98 es fundacional, es súper importante en cuanto a la valoración ya definitiva de la integración con este equipo multicultural que logra ser campeón del mundo y eliminar muchas barreras que hasta aún en ese momento se vivían en un país como Francia.

-¿Quien crees que va a llegar a final del Mundial?

-Si me la tengo que jugar ahora, yo diría que va a ser Francia contra Croacia, no sé por una tincada. Hay algo ahí que me pasa con Inglaterra, que en general es un equipo un poco frio, y Croacia ha demostrado mucho vigor, mucho corazón, y no tanto juego. Me parece que ese 3-0 contra Argentina maleó el comentario de muchos respecto de Croacia, siendo que era un partido que estaba 0-0 hasta el cagazo de Caballero sino ese partido terminaba 0-0 probablemente.

-Tal vez llegan un poco cansados por tanta exigencia…

Sí, llevan dos partidos de 120 minutos y obviamente eso puede ser un factor a favor de Inglaterra. Sea como sea ya ha sido un Mundial, como yo lo he dicho en las publicaciones de Barrio Bravo, una ruleta rusa.