Han esperado tres años para llegar a este miércoles, el día del histórico juicio penal por el presunto plagio contra Canal 13, en el que por primera vez este delito podría llegar a ser condenado por la justicia y marcar un precedente en nuestro país en materia de derechos de autor.

El recorrido ha sido largo y agotador para Marcelo Guajardo, guionista, y Alex Rivera, actor, quienes comenzaron esta disputa legal en 2015, cuando vieron con sorpresa en abril de ese año cómo la historia que habían presentado en un taller de guión aparecía publicada en los diarios, pero no como suya, sino que creada por Sergio Díaz Mora y producida por Herval Abreu en del Área Dramática de la estación de Andrónico Luksic.

“Queremos que se logre una condena, no hay indemnización para nosotros, no hay plata de por medio, aquí lo que buscamos es que haya una condena por el plagio, por la apropiación indebida de una obra que era una nuestra”, comenta Marcelo a El Desconcierto, a menos de 48 horas de que comience el juicio en el Tercer Tribunal Oral en lo Penal del Centro de Justicia, en Santiago, en una historia que comenzó en 2014 en el taller impartido en Canal 13 por Isabel Troncoso, en el marco del Servicio Nacional de Capacitación (Sence).

“La gente en la casa no lo va a creer”

Cuando Guajardo y Rivera asistieron al curso, llegaron con dos proyectos bajo el brazo, el primero no fue del todo bien recibido por lo que decidieron apostar por “Qué hay de nuevo, viejo”, en la que contaban la historia de un joven que despertaba de un coma 20 años después. En la clase no solo quedaron encantados con la comedia, sino que tanto compañeros como la propia Troncoso lo vieron con un futuro. Pero todo eso cambió en dos días.

A la siguiente sesión, durante la misma semana, todo cambió. Aún entusiasmados por la recepción, le mostraron el proyecto a Sergio Díaz Mora, por entonces jefe de guionistas del Canal 13, quien, según los denunciantes, les dijo que “el trabajo es inverosímil, nadie va a creer que un tipo despierta 25 años después de un coma. La gente en la casa no lo va  a creer, porque están interesados en historias de amor clásicas. Y nos dice que nosotros no estamos para romper paradigmas”.

Ya en la clases, Troncoso “nos dice que el protagonista es un saco de huea, que no le gustó, que el proyecto era malo”, cuenta Guajardo. En tanto que Rivera añade que “seguramente ellos dos (Troncoso y Mora), que eran los relatores del curso, estaban coludidos para de alguna forma hacer que no inscribiéramos el proyecto y lo dejáramos botado”. Pero lo que ellos no sabían es que el guionista y el actor ya lo habían inscrito en el Registro de Propiedad Intelectual el 31 de julio del 2014. 

Marcelo detalla también que tanto Troncoso como Díaz les dijeron que “nuestro trabajo era una mierda” y que no se compraría ningún proyecto. Pero solo un par de meses después vieron como esa misma historia que fue rechazada aparece en los diarios como la gran apuesta de Díaz Moras y Abreu para Canal 13. 

“Ni siquiera lo disimularon, era el eje de acción tal cual, las sub tramas, las fechas, el ambiente, solo variaron un par de cosas, pero no pueden decir que es de autoría propia”, sostiene Alex.

El mismo Rivera dice que “con la confianza que nosotros le entregábamos, ella usurpaba de los trabajos y no somos los primeros, esto viene pasando hace mucho rato, solo que no estábamos enterados” y agrega que cuando interpusieron la querella criminal, empezaron a aparecer más y más casos. “Lo único que queremos es que estas personas dejen de estar en estos puestos de privilegio”, apunta.

Marcar un precedente

Pese a que las penas que arriesga Díaz Mora, el único formalizado en 2016 y quien quedó con arraigo nacional por infringir la Ley de Propiedad Intelectual, no son muy altas, los demandantes aseguran que todo valdrá la pena si logran ganar el juicio.

Para Marcelo, la pelea judicial que están dando tiene una sola meta y no es por dinero ni reconocimiento: Es marcar un precedente. “Queremos que haya una condena, para sentar un precedente, porque esta es la primera vez que se llega a un juicio penal. No hay jurisprudencia al respecto y queremos que marque un precedente para las generaciones que vienen después”, explicó el guionista.

La condena es lo gravitante en este caso, ya que de ganar el juicio, “los canales a futuro lo pensarán dos veces antes de robarle una obra a un artista. Es importante que las personas y creativos sepan que hay una ley que funciona y que los puede apoyar si les pasa”.

Y es que para Marcelo cada vez que se produjeron este tipo de situaciones el problema siempre fue el mismo: “Las personas cometían un error al irse por la vía civil, porque querían una compensación económica, nosotros no, nosotros queremos justicia. Queremos que haya una condena que por primera vez se condene en este país a alguien por ley de propiedad intelectual”.

Los malos de la teleserie

Pero todo este largo camino no ha estado exento de trabas que se transformaron en amenazas y terminaron repercutiendo en la vida laboral de Marcelo y Alex: “Hemos sido víctima de lo que se llama ‘teléfono rojo’, nos han bajado de proyectos, cerrado puertas y nos ha bajado el flujo de ofertas. Trabajamos con productoras y cosas más pequeñas, pero los canales nos han vetado”.

“Quedamos como el par de hueones conflictivos solo por atrevernos a reclamar lo que es justo, no estamos pidiendo nada del otro mundo”, comenta Marcelo Guajardo, en tanto que Alex Rivera recuerda que después de que denunciaron el plagio Isabel Troncoso lo llamó y le preguntó “‘qué es lo que querí’. Aparte de respeto, le dije, quiero que se haga justicia, y me responde ‘bueno, el canal dos abogados y se acaba la historia’. Es una amenaza soterrada, pero una amenaza”.

Incluso un nombre grande de la industria se hizo parte de la historia. Herval Abreu, por entonces director del área de ficción de Canal 13, fue uno de los que estuvo detrás de “Veinteañero” y también uno de los que les habría hecho la guerra. Marcelo relata que voces al interior de varios canales les confidenciaron que el ahora productor acusado de acoso y abuso sexual había llamado a los puestos claves advirtiendo que no los contrataran: “Más que nada invisibilizar la pelea, que no apareciéramos en otros programas, pero nunca lo pudimos comprobar”.

Pero nada de esto los hizo retroceder. En palabras de los propios protagonistas de la teleserie, que tuvo su primer capítulo por el 2014 y que ya entra en el final de temporada, los demandados “vienen hace mucho rato haciendo lo que quieren y jugando con el talento de los jóvenes”, comenta Rivera, en tanto que Guajardo finaliza con una sentencia: “Hemos perseguido este delito como debe ser y es la primera vez en la historia”.