“Participo en un curso de literatura general en otra biblioteca, la Municipal de Providencia. En ese curso vimos primero a autores rusos, entre ellos a Turguénev, a Pushkin, a Tolstói, a Gógol. Vimos los cuentos, por ejemplo El tío Vania de Chéjov y El capote de Gógol son muy buenos. Las novelas quedan recomendadas para que nosotros las leamos después. De Gorki vimos cuentos muy bonitos, (agarra una novela del mesón) La Madre, este recomiendan; es bueno. A mí me gustó mucho Pushkin porque es muy agradable, muy ligero de leer. Leímos varios cuentos de cada uno de los autores. De Gógol, era muy entretenido La nariz, una nariz que se salía y tenía experiencias. Me gusta mucho la literatura rusa y la estoy conociendo, por eso me inscribí en el curso. Hay gente mayor y joven, de todas las edades. Y la profesora, Catalina Arancibia, es muy amena. Por la misma historia de Rusia me gusta. Es muy diferente, porque es otro continente, entonces uno tiene otra perspectiva de las cosas. Uno conoce un poco más lo chileno, lo del continente nuestro, pero a mí me encanta lo que es europeo, oriental.

Estos autores reflejan una época, la época que ellos vivieron, que fue después de los zares. Algunos hablan mucho de la parte rural, del campo; otros hablan de las diferencias de clases sociales, la gran diferencia que había entre los aristocráticos y los campesinos. El trato, la educación. Tolstoi es famoso por la Ana Karenina, es la más famosa de él. Pero también tiene unos cuentos muy bonitos.

De esta señora (muesta otro libro del mesón), Svetlana Aleksiévich, he leído bastante, es moderna, recibió el Premio Nobel hace no mucho. La guerra no tiene rostro de mujer, por ejemplo, son testimonios de la guerra que tuvieron con Afganistán, del papel que jugaron las mujeres. Todos los recomendaría. Me gusta mucho cómo escribe, porque la gente cuenta –las mujeres, los hombres–, lo que padecieron en la guerra y cómo los trataron. Esas son las últimas guerras, de un período más contemporáneo. Yo siempre la recomendaría, además que es moderna, actual. Lo último que leí de ella es El fin del Homo sovieticus, trata del fin del período comunista y la apertura después con Gorbachov, ahí fue ya desapareciendo todo eso. Aunque son todos libros largos, como son testimonios, no aburren; es diferente.

En general recomiendo los cuentos de Pushkin, Gorki, Gógol, Tólstoi –tiene cuentos interesantes también–. Para comenzar con la literatura rusa los cuentos, porque las novelas ya son más pesadas. Por ejemplo, Los hermanos Karamazov (de Dostoievski) es muy contundente, yo no fui capaz de leerlo todo, pero hay que leerlo. Pero para comenzar, los cuentos de todos los autores rusos”.