Tenía que funcionar a la perfección y ser el momento en que se implementara el protocolo contra acosos del que se venía hablando hace semanas, pero no. La gala de la Universidad del Desarrollo, un hito anual en la vida universitaria de la casa de estudios, era la oportunidad para poner en práctica todo lo conversado durante los últimos meses de lucha del movimiento feminista estudiantil, pero las cosas no salieron como debían.

“Toda la campaña y planificación previa del protocolo de seguridad no fue ejecutada: hubo sólo dos centros de estudiantes y la Secretaría de Género y Diversidad Sexual que participaron de su creación”, sentenció Dominic Kahn, miembro de la Segesex UDD y presidenta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Psicología, según apunta The Clinic.

Junto a mensajes como “no, es no”, “si ves algo, denuncia” y “por una fiesta sin agresiones sexuales”, incluso se había diseñado un código QR que enviaba a un grupo privado donde se podían hacer denuncias y pedir ayuda en el evento que contaba con barra libre .

La estudiante indica que la productora a cargo del evento, que se realizó el 16 de junio y al que asistieron estudiantes de todas las carreras, “no sabía nada de este protocolo, entonces la Federación nos falló con la coordinación” y detalla que no contaron con los voluntarios necesarios.

¿Pero en qué consistía el protocolo? Primero, debían haber personas que resguardaran a los alumnos que denunciaran que vivieron alguna situación incómoda. De haber experimentado algo irregular, debían dirigirse a una “sala segura”, donde estudiantes de psicología entregarían ayuda y serían quienes recepcionarían las denuncias, junto a estudiantes de enfermería. Este espacio debía estar disponible para acompañar a todas las  víctimas de violencia sexual.

“Fue caótico en un momento de la noche. Se generó una activación a las tres de la mañana donde nos empezó a pasar de todo”, describe Kahn sobre la noche en la fiesta que se realizó en Los Domos de La Dehesa, ubicado en Lo Barnechea. Durante la realización de la fiesta, llegaron 15 alumnas pidiendo ayuda por agresiones sexuales como toqueteos, violencia psicológica y acoso sexual.

Declaraciones que son apoyadas por las que entrega la presidenta del Centro de Alumnos de Enfermería, quien señala que se quedaron cortas de recursos y que la ambulancia que habían solicitado no apareció: “Las chicas de salud, que éramos dos, terminamos atendiendo a las niñas que llegaron porque prácticamente estaban inconscientes, desorientadas”.

En tanto que desde la productora, siempre según consigna el mismo medio, debido a la cantidad de asistentes a la fiesta, no estaban obligados a contar con una ambulancia: “Justamente esa noche había eventos en Parque Titanium, Centro Parque, entonces se dio que las ambulancias estaban un poco colapsadas”.

Para la presidenta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Psicología, la conclusión es una: No se pueden hacer estos eventos “hasta que no exista una educación feminista presente en nuestros espacios y que estemos en procesos de deconstrucción evidentes”.

La misma Kahn detalla que escuchó cómo hombres gritaban “maraca” y “puta”. “Muchos de nuestros compañeros se reían de nosotras porque estábamos cumpliendo un rol de seguridad”, añadió.