El jueves 5 de julio un grupo de veintidos funcionarios del Museo Nacional de Bellas Artes entregaron una carta a Javier Díaz, Director (S) del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, planteando su preocupación por la difusión de acusaciones de presunto maltrato laboral cometidas por el director del Museo, Roberto Farriol. En estas afirmaciones figura como afectada Gloria Cortés, curadora, quien aparece ante la opinión pública bajo el amparo de la asociación sindical ANATRAP, organización que realizó declaraciones a la prensa, asumiendo el papel de vocería de la funcionaria.

Al día siguiente de la entrega de esta carta, el señor Javier Díaz pidió la renuncia al director. A esto le siguió la publicación de una nota en El Mercurio que replicaba la versión que acusaba al Director del Museo como maltratador laboral. Lo indignante de esa nota, para los veintidós firmantes, es que se está ocupando, para justificar la salida del director, un argumento que falta a la verdad.

Lo que omite la publicación de El Mercurio, según los funcionarios, es que Gloria Cortés no ha realizado ninguna acusación formal de maltrato contra el Director, es más, ella cuenta con dos acusaciones de maltrato laboral en su contra, las que sí han sido formalizadas en el Departamento de Recursos Humanos.

Además, parte del mal clima laboral tendría que ver con el desempeño de Rodrigo Fuenzalida (Jefe de Administración y Finanzas), cuya probidad ha sido cuestionada en numerosas ocasiones y cuenta con cuatro investigaciones sumarias en curso.

El director del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural respondió a la carta en medio de este nuevo escenario, marcado por la tristeza, incertidumbre y en algunos casos temor. Con este propósito se reunió con los funcionarios afectados en las dependencias del Museo, donde se manifestó la urgencia de que intervenga lo antes posible para restablecer un clima laboral favorable, dado que la polarización está haciendo insostenible el desarrollo del trabajo en el MNBA.

Por lo todo lo expuesto, se busca clarificar los hechos para que no se imponga el desprestigio, en base a calumnias, del director del Museo, quien está enfrentando esta difícil situación con entereza y la convicción de trabajar por la institución hasta el último día en que ejerza su cargo.

A la fecha se han sumado más funcionarios a los veintidós firmantes.

Aquí puedes leer la carta:

Señor
Javier Díaz
Director (S)
Servicio Nacional del Patrimonio Cultural

Somos un grupo de trabajadores el MNBA que nos sentimos gravemente vulnerados por una visión sesgada y negativa de nuestra institución, que se ha difundido tanto dentro como fuera del Servicio por un grupo de funcionarios empeñados en instalarla a costa de quienes no respaldamos sus afanes.  Se trata de un relato puesto en escena por supuestas víctimas de maltrato laboral por parte de un director tirano que ha coartado su desarrollo profesional, favoreciendo únicamente a quienes lo apoyan. Acudimos a usted en la certeza de que se trata de una estrategia dirigida a desprestigiar al Director para esconder y justificar una serie de irregularidades  y comportamientos inaceptables para cualquier funcionario del servicio.

Quienes firmamos esta carta no estamos de acuerdo con este esquema malintencionado, que amenaza el trabajo diario, ya que nos consideramos  funcionarios con vocación,  comprometidos con realizar nuestras tareas de la mejor manera posible y con claro interés por velar por el Museo y su buen funcionamiento. Entendemos el Servicio como una institución jerárquica, pero que se relaciona horizontalmente con respeto a la autoridad y a nosotros mismos.  De esta forma, respetamos la Dirección, que reconocemos  como legítimamente designada y confirmada. Quienes suscribimos coincidimos que cuando hemos tenido puntos de vista distintos con el Director siempre hemos tenido la oportunidad de tratarlos con él, en un clima de respeto y siempre se ha mostrado con buena disposición para escucharnos así como apoyar nuestras propuestas de solución a los problemas.

La situación nos preocupa enormemente ya que en contra de nuestra voluntad, nos vemos instalados  en una lógica de bandos: a favor o en contra del Director. Presenciamos con vergüenza ajena e incomodidad, una campaña sistemática de desprestigio, como si el problema del deteriorado ambiente laboral se explicara exclusivamente por su presencia. Ante nuestros ojos  funciona un verdadero  “Museo paralelo” que toma decisiones a espaldas de la autoridad que está denostando  y que concreta fines personalistas de cara a las audiencias y relaciones externas, utilizando el peso validador de nuestra institución.

Lamentablemente, se trata de un grupo de funcionarios empeñados en propósitos personalistas y  persecución de cuotas de poder más que cultivar la excelencia en sus respectivas áreas. Hoy nos motiva el cansancio de tener que interrumpir nuestras labores para defendernos de las constantes y solapadas provocaciones de estas personas, solo por trabajar en el marco del respeto de nuestras autoridades, ya que al parecer para estos funcionarios todos debieran estar de su lado y es “mal visto” seguir el curso regular en la gestión de nuestras tareas.

Cuando hablamos de quiénes han instaurado  esta lógica belicista, nos referimos al grupo liderado por la curadora Gloria Cortés y  el encargado de finanzas Rodrigo Fuenzalida. La curadora, ha sido formalmente acusada por acoso laboral en Recursos Humanos. El encargado de finanzas carga con varios sumarios administrativos en curso, lo que atenta claramente a la probidad que entendemos sustenta al Servicio.

Experimentamos diariamente una ambición de poder de estas personas que está muy lejos de ser una propuesta de Museo. En ese sentido, con ellas no hay contenidos en juego como para entrar a discutir en términos profesionales o disciplinarios, como debería corresponder a un espacio de la importancia del Museo.

Hemos sufrido por los comentarios malintencionados hacia nuestra institución, hemos visto entorpecido sistemáticamente nuestro trabajo cotidiano con demora de gestiones, omisión de información o negativas de acceso a ciertos recursos. A lo anterior, sumamos los mecanismos de defensa a los que recurren estos funcionarios como firma de apoyos de gestores externos y  las  instancias sindicales para intentar justificar falsos abusos laborales o cuando se intenta involucrar a la asociación de trabajadores en una guerra de bandos internos, al asumir la defensa de algunos  unos funcionarios en desmedro de otros.

A lo anterior, debemos añadir el desprestigio público en redes sociales y en el campo profesional, las amenazas directas e indirectas solo por levantar una opinión, intentos de imposiciones apelando a la superioridad de grado. Sin lugar a dudas, la situación descrita ha deteriorado considerablemente el clima laboral y por ende la calidad de nuestros trabajos que no podemos realizar con tranquilidad, ya que  el espacio del museo se ha vuelto un verdadero “campo de batalla”.

Finalmente, a través de esta carta,  queremos que también se considere nuestra voz al momento de analizar el estado del Museo y de ajustar las políticas internas del servicio. Tenemos claro que usted tiene una enorme cantidad de preocupaciones en estos momentos por la transición al  Ministerio y el cambio de gobierno, en este sentido, manifestamos nuestra disposición a colaborar en lo que sea necesario.