Durante los últimos días, la empresa Iansa anunció el cierre de su planta en Linares, en la región del Maule, el que afectará a al menos 4 mil personas de la zona. Según versiones entregadas desde la empresa, los cambios alimenticios de las personas a nivel mundial fueron incrementado la crisis del rubro, por eso crearon una serie de productos light.

El cierre de las dependencias ubicadas en el camino a Yerbas Buenas ya fue informado a 200 operarios y a otros 300 trabajadores. Sin embargo, se espera que la crisis sea más profunda: considerando a remolacheros, agricultores y prestadores de servicios a la empresa, serán un total de 4 mil los trabajadores afectados, considerando las cifras de autoridades y el sindicato.

Con más de 60 años de trayectoria, el fin de la compañía agroindustrial en la región es vista con preocupación: “Linares morirá con esto”, señaló al respecto el alcalde de la ciudad, Mario Meza. El edil aseguró que la zona vive de la agricultura y que la presencia de la fábrica es clave.

En tanto, el presidente del sindicato de trabajadores de Iansa en Linares, Ciro Tapia, señaló que “más de 500 trabajadores perderían sus empleos en forma directa y más de 1.500 en forma indirecta (…). Las autoridades deben tomar cartas en el asunto, no es un tema menor”.

El dirigente añadió que “aquí se produce azúcar para Chile y trabajo para chilenos, por lo tanto, su cierre va a crear mucha cesantía. El trabajo de esta planta es fundamental para la provincia, se generan más de 31 millones de dólares que quedan acá”.

Además, la gobernadora de Linares, Claudia Jorquera, descartó que la empresa haya dado detalles sobre cómo procederá con el cierre.

En las últimas semanas, diversas empresas han anunciado que cerrarán sus operaciones tras meses de crisis financiera. En junio, Maersk Container Industry anunció el fin de su fábrica de contenedores en San Antonio, argumentando que las nuevas condiciones del mercado les impidió ser competitivos. Cerca de 1.200 trabajadores perdieron sus puestos de trabajo. 

Solo cuatro días después, la constructora CIAL confirmó el quiebre, dejando a otras 1.200 personas sin trabajo en La Araucanía. Además, el 21 de junio la región del Maule recibió otra noticia negativa: la empresa Pastas Suazo no logró revertir sus números rojos y dejó a cerca de 200 personas cesantes.